lunes, 3 de marzo de 2025

EL RETABLO DE SANTO DOMINGO EL ANTIGUO (TOLEDO), EXPOSICIÓN TEMPORAL EN EL MUSEO DEL PRADO, EL GRECO.

 EL RETABLO DE SANTO DOMINGO EL ANTIGUO (TOLEDO),

EXPOSICIÓN TEMPORAL EN EL MUSEO DEL PRADO, EL GRECO.

Aprovechando una fugaz visita a Madrid, me acerqué a la galería central del edificio Villanueva, del Museo del Prado, donde se han reunido por primera vez desde su dispersión, ocurrida en 1830, 8 de las 9 pinturas que el Greco realizó para el monasterio cisterciense de Santo Domingo el Antiguo de Toledo, en una exposición única que se mantendrá abierta hasta el 15/6/2025.

Contemplar semejante conjunto de obras, me permitió reflexionar una vez más sobre la pintura de Doménikos Theotokópoulos, ese cretense que, tras pasar por Italia, vino a España, esperando colocar sus obras en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial y trabajar para la corte de Felipe II:

El Greco es la personalidad más importante de la pintura española en el siglo XVI. Se formó junto a Tiziano y Tintoretto. Viajó a Roma y llega a España hacia el 1577, afincándose en Toledo. Nada más llegar a ella recibió dos encargos “El Expolio” para la catedral toledana y los tres retablos del convento de monjas cistercienses de Santo Domingo el Antiguo, y que desde 1579, contaba con una nueva iglesia de estilo renacentista patrocinada por Dª María de Silva (1513-75) (dama de la emperatriz Isabel, esposa de Carlos V) y por D. Diego de Castilla (1507-84), deán de la catedral, que serán enterrados en la misma.

El encargo supuso además el diseño del retablo mayor y de los dos laterales para los muros frontales del antepresbiterio, con la condición además de que todas las obras fuesen realizadas por la mano del Greco, exclusivamente, que concluyó la obra en 1579.

En ese momento el Greco es un pintor maduro y su estilo es una suma de elementos que derivan de su formación en Grecia, Italia y de la religiosidad y misticismo de la España en que vivió.

No fue un pintor de Reyes ni de cortesanos, pero sí fue un pintor muy popular y esto lo acredita la gran cantidad de obras suyas conservadas.

Así:

Rompe con el dibujo, pinta a base de pinceladas certeras y manchas, siguiendo a los venecianos.

Sacrifica la anatomía y la proporción en beneficio de la expresión que en él adquiere un valor fundamental. Esto le lleva a alargar las proporciones recordando al manierismo que él remodeló a su manera.

Utiliza formas inestables, colores ideales y una profunda luminosidad para obtener un efecto de lejanía intangible. El Greco busca lo infinito, su pintura está por encima de la realidad.

El Greco fue ante todo un místico por eso comunica en sus cuadros una vibración luminosa Sus cuadros parecen soñados por el pintor. En sus últimas obras acentúa el alargamiento de las figuras, las formas se esfuman en un esfuerzo de espiritualizar las figuras.

De su formación cretense, que en el fondo es bizantina, destaca el simbolismo de las figuras.

En Venecia, aprendió la ciencia del color y de la luz (él mismo confesó ser discípulo del Tiziano, el colorido del Veronés, la composición de los Bassano, el dramatismo y la tensión del Tintoretto) el empleo de los colores (azules, carmines, verdes, amarillos, blancos) de gamas preferentemente frías.

De su estancia en Roma, aprendió las estudiadas composiciones, el movimiento serpentino de Miguel Ángel y el alargamiento y estilización de las figuras según el gusto manierista

El retablo mayor se organizó en torno a una tela de gran tamaño con el tema de La Asunción, situada en el cuerpo principal y la calle central, a la que se subordinaron el resto de las pinturas los cuatro santos de las calles laterales –san Juan Bautista, san Juan Evangelista, san Bernardo y san Benito– y, en el cuerpo superior, La Trinidad.

Años después de inaugurarse la iglesia, un escudo de armas realizado sobre madera que se situaba sobre la pintura de La Asunción de la calle central fue cubierto con la Santa Faz, obra igualmente del Greco.

El Greco fue un pintor en cierta manera olvidado y minusvalorado, hasta que Manuel Bartolomé Cossio, publicó en 1908, un estudio sobre su obra y personalidad.


Retablo mayor, convento Santo Domingo el Antiguo, Toledo. Imagen tomada de https://www.wmf.org/projects/santo-domingo-el-antiguo

El retablo mayor situado en la iglesia conventual de Santo Domingo, diseñado por el Greco, de estilo clasicista, está realizado en madera dorada, tiene banco, dos cuerpos, y tres calles, la central el doble de ancha que las laterales, dos columnas adosadas corintias flanquean la calle central y dos pilastras, del mismo orden, con fustes acanalados. Sobre ellas un friso decorado con vides y rosetas. Este cuerpo acoge cinco lienzos rectangulares de diferentes tamaños. Remata el cuerpo principal, un medallón con una pintura sobre madera, sostenida por dos puttis (este conjunto es obra del escultor castellano, Juan Bautista de Monegro), que en tiempos representó el escudo de armas de D. Pedro de Castilla (patrocinador de la obra) y que luego el propio Greco, sustituyó por la representación de la Santa Faz. A ambos lados, dos pedestales, sobre el entablamento, situados encima de las pilastras, soportan sendas tallas de profetas.

El cuerpo superior, más parco en la decoración y más estrecho, acoge solo un lienzo, sobre el frontón se sitúan las tallas de las virtudes teologales.

Retablo de la Resurrección, Santo Domingo el Antiguo. Imagen tomada de https://www.wmf.org/projects/santo-domingo-el-antiguo

También diseñó el Greco, los dos retablos laterales, también clasicistas, de madera dorada. En ambos, flanquean la pintura, sendas columnas corintias, con el 1/3 inferior del fuste con doble acanaladura, el resto con acanaladura simple, friso convexo decorado con escamas, que soportan un frontón triangular con tímpano rehundido liso.

Desde 1979, los retablos mantuvieron las 9 pinturas originales realizada por el Greco, sin embargo, actualmente solo se mantienen 3 de ellas.

Comento a continuación las peripecias de estas obras:

La Asunción, 1577-79. Óleo sobre lienzo, 403,2 x 211,8 cm. Chicago, The Art Institute of Chicago. Gift of Nancy Atwook Sprague in memory of Albert Arnold Sprague. 1906.99.

Esta obra fue comprada por el infante Sebastián Gabriel de Borbón, en 1830, que además sufrago una copia de la misma para colocarla en su lugar. La Asunción participó en la primera exposición sobre el Greco, celebrada en el Museo del Prado, en 1902, en 1904 fue vendida en la galería Durand-Ruel de París, a Nancy Atwood Sprague, quien la donó The Art Institute of Chicago en memoria de su esposo Albert Arnold Sprague.

Es la central del retablo, representado la ascensión de María a los cielos auxiliada por un grupo de ángeles. La Virgen, vestida con túnica azul y reflejos blancos, se sitúa sobre el creciente de luna, en el ámbito celestial de la obra, abajo en el ámbito terrenal se representa la tumba abierta rodeada por los apóstoles con actitudes reposadas y rostros mesurados. La diferencia entre el ámbito terrenal y el celestial, no aparece muy marcado, los pies de la Virgen  y la luna se sitúan cercanas a las cabezas de los apóstoles.

El de la derecha con un libro, sobre el que se apoya la cartela con la firma, representa a San Pedro, y el que se coloca detrás, a su derecha con la mano dirigida hacia María, representa a San Pablo.

La Trinidad. Óleo sobre lienzo, 300 x 179 cm 1577-79. Museo del Prado


Esta obra fue comprada también en 1830, por el escultor Valeriano Salvatierra, que en 1832 la vendió a Fernando VII, con destino al Real Museo.

Colocada en el ático del retablo, representa a la Santísima Trinidad, en forma de una Compassio Patris (Piedad Masculina), Dios Padre, revestido como un sacerdote del Antiguo Testamento, cubierto con una mitra bicorne, alba y manto, simboliza el ofrecimiento y la aceptación por parte de Dios del sacrificio del Hijo (que es representado sin las huellas de la pasión) para la salvación de la humanidad. La paloma blanca sobre las cabezas del Padre y del Hijo, representa al Espíritu Santo (Doña María de Silva, patrona de la iglesia sentía una gran devoción a la Trinidad). Representa a las figuras con un fuerte carácter escultórico, dotando a Cristo de una poderosa anatomía con influencias miguelangescas.

San Juan Bautista. Óleo sobre lienzo, 212 x 78 cm 1577-79 Toledo, Comunidad Religiosa de Santo Domingo "El Antiguo"

Situada en su ubicación original, en la parte inferior de la calle derecha del retablo.

El Greco, representó al Precursor, como un asceta, demacrado, vestido con una piel de camello, de pie, barbas y cabellos descuidados, que sostiene con el brazo izquierdo una fina cruz de caña, y señala con el dedo índice de la mano derecha el tabernáculo situado en la mesa de altar del retablo.

El lienzo carece de referencias paisajísticas, y la figura se coloca delante de unas manchas de color, a modo de un abstracto celaje que deja la figura del Bautista como si fuese una escultura más que una representación pictórica.

San Juan Evangelista. Óleo sobre lienzo, 212 x 78 cm 1577-79 Toledo, Comunidad Religiosa de Santo Domingo "El Antiguo"


Situada en su ubicación original, en la parte inferior de la calle izquierda del retablo.

El Greco, representó San Juan Evangelista, con un libro abierto en sus manos y al evangelista absorto en su lectura, como un anciano, de larga y blanca barba y complexión corpulenta, ataviado con una túnica azul y manto carmesí. Prescinde también en este lienzo,  de referencias paisajísticas, dejando el fondo con manchas azuladas, tonos blancos y grisáceos.

San Bernardo. Óleo sobre lienzo, 116 x 79,5 cm 1577-79. State Hermitage Museum, San Petesburgo.

Comprada por el Infante Sebastián, fue vendida en 1890 por su hijo, pasando por diversos propietarios, fue depositada en 1943 en la Nationalgalerie de Berlín, expoliada a final de la 2ª Guerra Mundial, por los soviéticos, está depositada en el Museo de Ermitage. Es la única obra del conjunto que no está presente en la muestra.

San Bernardo de Claraval (1090-1153), fue el fundador de la orden cisterciense, representado de forma sobria, un hombre de edad madura, con el báculo abacial en la derecha y un libro en la izquierda, el foco de luz se sitúa a la derecha iluminando esa parte del rostro del santo, representado de medio cuerpo, en una composición triangular sobre un fondo oscuro.

San Benito. Óleo sobre lienzo, 116 x 81 cm, 1577-79. Museo del Prado.

La obra fue también comprada por el Infante Sebastián, posteriormente fue confiscada por el gobierno liberal en 1836, depositada en el Museo de la Trinidad y posteriormente desde 1872 en el Prado.

San Benito de Nursia (480-547) fue el fundador de la orden benedictina a la que pertenecía el monasterio toledano. Representado como San Bernardo, de medio cuerpo y con la misma composición triangular, mira como él al espectador.

Se le representa como una hombre mayor, aspecto ascético y hábito negro, sosteniendo en la mano izquierda el báculo abacial y con la derecha parece señalar la composición de la Asunción, tema central del retablo, y el tabernáculo.

Sirven de fondo manchas de color, anaranjado y azul agrisado y azul verdoso, estas últimas, a modo de grandes brochazos, rodean la cabeza del santo, resaltándola, y contrastando con las delicadas y pequeñas pinceladas que conforman la cabeza, las manos y el báculo.

La Santa Faz. 1584-90, Óleo sobre tabla, 67 x 46 cm (conjunto: 130 x 170 cm). Colección particular.



Esta obra fue desmontada del retablo en 1961 y vendida en 1964 y vendida a la familia March, actual propietaria.

La representación de la Santa Faz de Cristo impresa sobre el paño de la Verónica, es la única pintura del retablo, realizada sobre madera, realizada posteriormente, al menos un lustro después, para sustituir al escudo de armas de D. Diego de Castilla, realizado con una pincelada más suelta y fluida que el resto de las obras del retablo, parece confirmar que la comunidad religiosa, a la que no agradaba la representación del escudo de armas de los Castilla, esperó al fallecimiento del patrono, para proceder a su sustitución.

La adoración de los pastores, 1577-79. Óleo sobre lienzo, 210 x 128 cm. Colección Fundación Botín.

Esta obra fue adquirida en 1956, por Emilio Botín Sanz de Suntuola y López, hoy depositada en la Fundación Botín.

Situada originariamente en el altar lateral del lado del evangelio, e incluye en el lienzo la figura de San Jerónimo (otro santo eremita), en el ángulo inferior izquierdo, en primer término, que cubre su torso desnudo con un manto carmesí y sostiene en la mano derecha una vela y en la izquierda un libro, quizás la biblia Vulgata.

La composición se coloca en un fondo arquitectónico impreciso, parece una gruta, en el centro se coloca el Niño del que emana la luz de la pintura, con la Virgen de frente (túnica roja y blanca – color simbólico pasionista – y manto azul) y San José en oblicuo, arrodillados. Cinco pastores, adoran al Salvador, a media altura a la derecha se colocan los tradicionales mula y buey, pero a la derecha, bajo un creciente de luna (símbolo inmaculista), se representan dos mujeres, Zelomí y Salomé, las comadronas que certificaron la virginidad de María.

Sobre la escena, con una luz refulgente, un grupo de ángeles en escorzos diversos, sostienen la filacteria con la leyenda en griego, “Gloria a Dios en las alturas…”

La Resurrección, 1577-79. Óleo sobre lienzo, 210 x 128 cm. Toledo, Comunidad Religiosa de Sanito Domingo "El Antiguo".




Mantiene su ubicación original en el retablo lateral del lado de la epístola, incluye la figura de San Ildefonso, en el ángulo inferior derecho, con vestiduras blancas, propias de la celebración de la Pascua de Resurrección

Reduciendo al máximo las referencias espaciales, representa a Cristo que se eleva triunfante sobre el lugar que fue enterrado y custodiado por los soldados, que asisten asombrados, desconcertados, deslumbrados o temerosos al momento, representados en un repertorio de diversas posturas y actitudes.

Cristo es representado de forma serena y majestuosa, apolínea anatomía, con escasas referencias a las heridas pasionarias, con manto carmesí, de pliegues movidos que le sirve de paño de pureza, sostiene en su mano izquierda una banderola doble blanca. El dinamismo de la composición se acentúa con el brazo derecho de Cristo extendido hacia delante, y la pierna izquierda semiflexionada hacia detrás.

La adoración de los pastores, 1612-14. Óleo sobre lienzo, 319 x 180 cm. Museo del Prado


La adoración de los pastores, no forma parte de los retablos de la iglesia del convento de Santo Domingo el Antiguo, aunque sí estuvo en esa iglesia hasta mediados del S. XX.

El Greco pintó esta obra casi al final de sus días, considerada pues como una de las últimas obras que realizó, pensada para decorar la capilla funeraria de los Teotocopuli en el convento de Santo Domingo el Antiguo, donde fueron enterrado su primera esposa Alfonsa de Morales y él mismo, desavenencias con la comunidad religiosa, provocaron la exhumación y el traslado de los restos. Sin embargo el cuadro se mantuvo en ese mismo lugar del convento hasta 1954, cuando fue adquirido por el estado, pasando a formar parte de las colecciones del Museo del Prado.

Las referencias espaciales se reducen un vano abocinado con dos arcos de ½ punto al fondo, de la escena que se desarrolla con una luz nocturna. El Niño, en el centro de la composición sobre el regazo de María, es rodeado por San José y tres pastores, entre ellos y el Niño, se representa arrodillado un buey.

Sobre ellos un grupo de ángeles sostienen la filacteria GLORIA IN EXCEL[SIS DEO E]T IN TERRA PAX [HOMINIBUS].

En los lienzos realizados por el Greco las formas se alargan, extreman la deformación y se convierten en formas huesudas sobre las que los paños flotan.

DOCUMENTACIÓN:

Ruiz Gómez, Leticia: El Greco, Santo Domingo el Antiguo. Museo Nacional del Prado, Madrid, 2025

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/adoracion-de-los-pastores/4fb170c0-d4cf-4c3e-8293-a8d7152aff78

2025.02.28                        17:00

https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/el-museo-nacional-del-prado-reune-por-primera-vez/1e041cd5-e8af-4a96-ab19-0353c7cae5fa

2025.02.20                        12:00

https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/el-greco-santo-domingo-el-antiguo/88dea54d-5dc6-5f28-00b3-1e20206146a8

2025.02.20                        12:10

https://arsmagazine.com/el-monasterio-de-santo-domingo-de-el-greco-se-traslada-al-prado/

2025.02.20                        11:00
https://www.wmf.org/projects/santo-domingo-el-antiguo

2025.03.02                        19:00

Copyright Manuel Holgado García, 2025.03.03



viernes, 24 de enero de 2025

LA CATEDRAL DE JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ

 LA CATEDRAL DE JEREZ DE LA FRONTERA, CÁDIZ

Os dejo hoy un recorrido por algunos elementos de la arquitectura y del programa iconográfico que pude observar en la visita a la catedral de Jerez de la Frontera.

Dejaremos para otro momento, la visita y el comentario a sus extraordinarias capillas, retablos y esculturas en su interior.

La iglesia catedral de Jerez, se alza sobre parte de los restos de la primitiva Mezquita Mayor del siglo XII y la antigua Iglesia del Salvador (conocida como "Casa del Abad") antigua colegiata, sede del cabildo colegial, instituido por Alfonso X el Sabio, el 23/9/1265.


Es el tempo de mayores dimensiones de la ciudad, cabeza del obispado de Jerez-Asidonia, creado en 1980, después de 4 siglos, que se hubiese realizado la petición de este  nuevo obispado a la Corona desde Jerez en 1580, reiterada  en 1781.

El Cabildo acometió el 9/5/1695 la construcción del templo y lo encargó al maestro mayor de obras de Jerez, Diego Moreno Meléndez (+ 1700) continuadas por Rodrigo de Pozo. La obra duró más de 80 años, se bendijo el 6/12/1778, habiéndose puesto al culto la 1/2 del templo el 16/6/1756.


Otros directores de las obras fueron los maestros Ignacio Díaz de los Reyes desde 1715-48, Juan de Pina entre 1749-78 que volteó la bóveda central y levantó el tambor de la cúpula y Miguel de Olivares realizó la cúpula siguiendo las trazas de Torcuato Cayón de la Vega.

La planta de la Catedral Jerez tiene 5 naves longitudinales separadas por gruesos pilares, con 5 tramos y el crucero que conforma casi otra 6ª nave transversal. Las naves laterales se cubren con bóvedas de crucería simple sus nervios descargan en baquetones adosados a los pilares.

Planta de la catedral de Jerez, imagen tomada de Monumentos de Cádiz, pueblo a pueblo, op. cit..




La nave central y el crucero tienen una gran riqueza decorativa, con abundante hojarasca tallada en los plementos. Combina elementos del barroco del XVIII, otros neoclásicos, con estructura propia del gótico; la mezcla de estilos, resulta armónica, equilibrada y monumental.


En la intersección de la nave mayor y del transepto de la catedral de Jerez, se alza la cúpula sobre un tambor octogonal (a su vez sostenido sobre pechinas) en el que se abren 8 vanos. Se corona con una linterna también octogonal cubierta con una pequeña cúpula.



Sobre las aristas del octógono hay estatuas pétreas, de tamaño mayor al natural y que representan a los santos doctores de la Iglesia Latina. La altura de las bóvedas es: 20 m. la nave central y el transepto o crucero; 13 m. las naves colaterales y 8 m. las naves extremas.


La cúpula tiene una altura de 40 m. desde el suelo de la iglesia. El edificio es todo de piedra, toda procedente de la sierra de San Cristóbal, salvo las bóvedas de las naves laterales, que son de rosca de ladrillo.


El aspecto exterior de la catedral es el de una obra gótica que incorpora contrafuertes y arbotantes y que reciben los empujes de sus naves escalonadas.




La torre campanario está separada de la catedral de Jerez y se organiza en 2 cuerpos: el inferior del siglo XV, de estilo gótico-mudéjar (algunas tracerías se han cegado), y el superior del XVI Y XVII, la linterna fue rehecha por Juan de Pina en el S. XVIII.

 




PORTADAS Y PROGRAMA ICONOGRÁFICO

La fachada principal denota las 5 naves del templo. Tienes tres portadas. La principal de mayor tamaño, se inserta entre las dos cajas de escaleras de acceso a las bóvedas, y se compone en un arco de ½ punto que cobija una imagen de la Inmaculada obra de José de Mendoza (1738).


Está flanqueada por columnas corintias sobre plinto que sostienen el grupo escultórico de la Trasfiguración, del mismo autor entre 1737-39, figuras que en origen estuvieron policromadas, por el Diego de Mendoza, hermano del escultor.


Las portadas laterales de la catedral jerezana, concluidas en su arquitectura en 1725, son adinteladas, enmarcadas por pilastras almohadilladas, decoradas con motivos vegetales, rematadas en florones sobre trozo de arquitrabes y frontones semicirculares rotos.


En sus tímpanos aparecen escudos heráldicos, bajo ellos recercados relieves rectangulares que representan la Natividad (lado de la epístola) y la Epifanía (lado del evangelio), sobre los frontones, hay sibilas recostadas. Todas obras del taller del escultor José de Mendoza.


Las portadas del crucero de la catedral jerezana, son casi gemelas, a los lados columnas corintias, los vanos se flanquean por pilastras jónicas, enmarcados por un baquetón mixtilíneo, que acogen sobre el dintel el escudo del cardenal Arias, promotor de la obra.


Dentro del frontón curvo que rematan las portadas del crucero hay unos frontones triangulares. Los relieves que representan la Anunciación (portada del lado del evangelio), entre las esculturas de Santo Domingo y de San Francisco, sobre ménsulas y en hornacinas semicirculares.


El relieve de la portada del lado la epístola, representa la Visitación entre San José y Zacarías. Sobre ambos frontones las virtudes recostadas coronándolo todo el escudo del cabildo. Todo el programa iconográfico debió ser obra del taller de Mendoza a partir de 1740.

DOCUMENTACIÓN

ALONSO de la SIERRA, Lorenzo: Guía artística de Cádiz y su provincia, tomo I. Diputación Provincial de Cádiz y Fundación José Manuel Lara, 2005, Cádiz.

VV.AA.: Enciclopedia gráfica gaditana, volumen 1, nº4, Ed. Caja de Ahorros de Cádiz, 1988, Cádiz, pp. 49-64.

VV.AA.: Monumentos de la provincia de Cádiz pueblo a pueblo, Ingrasa, 1997, Cádiz, pp 98-99.

viernes, 6 de diciembre de 2024

CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA, “LA CATEDRAL DE LA LUZ”, PALMA DE MALLORCA

CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA, “LA CATEDRAL DE LA LUZ”, PALMA DE MALLORCA

Visitar la catedral de Santa María de la Asunción de Palma de Mallorca, es una experiencia única, paseas por casi 800 años de historia arquitectónica, contemplas diversos estilos: gótico, renacimiento, barroco, modernismo, expresionismo, formas diversas de expresar la devoción y la fe.

Vista de la catedral de Palma desde el lado del mar,

He tenido la oportunidad de visitar en dos ocasiones esta catedral, en una de ellas paseé por sus cubiertas y observé sus extraordinarios vitrales desde el exterior y sus impresionantes arbotantes, en la segunda ocasión la visita guiada me llevó por su presbiterio y por la capilla del Santísimo entonces me recreé en las aportaciones de Gaudí y de Miquel Barceló.

Vista general de la catedral, fachada y lado del mar.

Os dejo un breve recorrido por su historia y por algunos de sus elementos artísticos, las fotografías las tomé con el móvil, durante la visita.

Su construcción se inició en 1229 (tras la conquista de la isla por Jaime I), consagrada en 1346, aunque los trabajos y acabados continuaron bastantes años después, se terminó en 1601.

Está construida sobre el espacio que ocupaba la mezquita de Madîna Mayûrqa, que iba siendo derruida conforme avanzaba la construcción de la catedral, y que terminó siendo totalmente derribada en 1386

Nave central y del evangelio, tramo cercano al presbiterio

De estilo gótico, responde a las características del gótico levantino del S. XIV, que son:

·       Planta de salón con una o tres naves a la misma altura, la central muy ancha.

·       Se abren numerosas capillas laterales entre los contrafuertes, en ellas puedes observarse imágenes y retablos de diversos estilos.

·       Se tiende a la horizontalidad siguiendo los modelos del sur de Francia y de Italia. Los edificios son menos esbeltos y en el interior se abren menos ventanas.

·       Mayor función sustentante del muro respecto a los arbotantes.

·       Reducen los elementos decorativos.

·       Se utilizan sencillas bóvedas de crucería que apoyan sobre pilares muchas veces octogonales

Bóvedas de la nave central y lateral, pilares octogonales.

Su primer proyecto fue obra de Ponç des Coll. A mediados del siglo XIV Guillem Fort
eza decidió cambiar el plan de la obra y hacer tres naves, y elevar la altura de la nave central, lo que explica la importancia de los arbotantes en este edificio, con una doble arcada de arbotantes y el uso de numerosos y anchos contrafuertes.

Entre 1904 y 1914, se realizó una reforma en el templo dirigida por Antonio Gaudí y que duró diez años,

Entre 2001 y 2006, se realizó la decoración de la capilla de San Pedro o del Sagrario, por Miquel Barceló

Declarada Monumento Histórico-artístico, en 1931 y Basílica Menor por la Santa Sede en 1905.

Planta de la catedral de Palma

Es de planta de salón, y tres naves, con 3 capillas en la cabecera, como prolongación de estas. Sorprenden sus dimensiones 121 m de largo y 55 de ancho, y 44 metros de altura en su nave central, una de las catedrales góticas de mayor altura, solo superada por la Catedral de Beauvais 48 m, la catedral gótica más alta del mundo y la Catedral de Milán 45 m.

En los espacios entre los contrafuertes se han ubicado numerosas capillas laterales.

Bóvedas de la nave del evangelio.

Esta altura, le permite abrir un amplio claristorio en la parte superior, en este sobresale el rosetón circular situado en la cabecera denominado el “ojo del gótico”, de 13,8 m de diámetro y 150 m2, el mayor del mundo, realizado en época gótica, dentro del mismo hay una gran estrella de seis puntas (la estrella de David) inscrita en su tracería.

Rosetón de la cabecera de la catedral: "Ojo del gótico"

Las sencillas bóvedas de crucería se sustentan en altísimos pilares octogonales de fuste liso, sin baquetones.

La catedral carece de torres, y tiene dos portadas laterales, la que da al lado de mar, el de la epístola, tiene en su tímpano la representación de la Santa Cena, algo poco usual en el gótico. El del lado de evangelio tiene la representación de un ángel con las alas desplegadas.

REFORMA DE LA FACHADA

La fachada de la catedral fue muy afectada terremoto de 1851, el obispo Miquel Salvà Munar encargó la restauración al arquitecto Juan Bautista Peyronet. Tuvo que derruir una parte y construir una fachada completamente nueva de estilo neogótico. De la fachada original sólo se conservó el portal dedicado a la Inmaculada Concepción.

Portada de la Inmaculada Concepción

Realizó un nuevo rosetón, sobre este portal, y cegó los dos rosetones laterales y las dos portadas laterales, convirtiendo ambas entradas en dos nuevas capillas el baptisterio y la capilla del Santo Cristo de las Almas.

Rosetón de los pies de la catedral, S. XIX;

LA RESTAURACIÓN LITÚRGICA DE GAUDÍ

Antoni Gaudí dirigió una serie de trabajos destinados a recuperar parte del espacio original, con el patrocinio El obispo de la diócesis en aquel tiempo era Pere Joan Campins. Unas reformas criticadas y controvertidas, que indico a continuación:

Demolió y por lo tanto hizo desaparecer elementos adosados a la catedral, como el Corredor dels ciris (Pasillo de los cirios), de estilo mudéjar.

El coro situado en el centro de la nave, obra de Felip Fulló, desde el coro renacentista, se desmontó y dividido en dos y se trasladó a los laterales de la capilla de la cabecera hasta el primer pilar, colocándolo sobre sendos grupos de columnas. Especialmente controvertida fue la policromía que quiso ejecutar sobre los sitiales, Gaudií quería mitigar la oscuridad de la madera de nogal.

Sillería del coro, policromada en parte.

Iba a colocarse un baldaquino en forma de corona de espinas de siete lados, sobre el altar mayor (un proyecto inacabado, ya que el actual baldaquino es una maqueta del definitivo que debería haberse realizado en metal), en su vértice se emplaza un conjunto escultórico de la déesis, realizado en pasta de papel

Vista general del baldaquino de Gaudí

Detalle de la Déesis en el frontal del baldaquino.

Al adelantar el altar fueron resituados los púlpitos renacentistas. Gaudí proyectó tornavoces sobre ellos, solo llegó a construirse el del situado en el lado de la epístola del altar mayor)

Púlpito renacentista situado en el lado de evangelio

Púlpito renacentista, situado en el lado de la epístola, con el tornavoz proyectado por Gaudí

La introducción de diferentes elementos ornamentales de diseño modernista, (como la baranda que cierra del altar mayor formadas por cadenas y piezas de forja con los escudos de Mallorca y Aragón, las llamadas "tobilleras" o candelabros colocados en los pilares que sostienen las lámparas en nave central y las lámparas colgantes en el centro de las naves del templo.

Detalle de la baranda de forja del presbiterio.

“Tobilleras” en los pilares de las naves

La decoración de cerámica de los escudos de armas del obispo de Mallorca, ubicados en el muro que existe en cada costado de la cátedra episcopal del S. XIII, y en el mismo lugar los textos del pontificado romano con letras de hierro forjado dorado.

Cátedra episcopal y muro con decoración cerámica.

Desmontó el retablo barroco de la capilla Real que tapaba la capilla de la Trinidad y el retablo gótico y comenzó a abrir ventanas y rosetones (reubicándose el mismo por partes en diversas partes del templo (presbiterio y muro interior de la portada del lado de la epístola. El retablo barroco se reubicó en la iglesia de la Inmaculada Concepción y San Magín de Palma.

Restos de retablo gótico, situado sobre la portada lateral del lado de la epístola.

Piezas del retablo gótico y sitiales del coro reubicados en el presbiterio, lado del evangelio

Piezas del retablo gótico y sitiales del coro reubicados en el presbiterio, lado de la epístola,

Esto permitió abrir los vanos del presbiterio donde proyecto colocar 9 nuevas vidrieras, de ellas solo 3 estaban acabadas cuando dejó la dirección de las obras de restauración litúrgica de la catedral.

Propuso una reforma del panteón real, que no llegó a ejecutar, situada en alto al fondo de la capilla de la Trinidad, que fue abierto para ubicar allí las tumbas de los reyes mallorquines Jaime II y Jaime III., los sarcófagos son obra de  Frederic Marès.

Capilla del Panteón Real.

RECUBRIMIENTO DE LA CAPILLA 

DE SAN PEDRO, MIQUEL BARCELÓ

La obra de Barceló en la capilla del Santísimo representa la eucaristía a través de la multiplicación de los panes y los peces, la cual le permite mostrar la fauna marina, y las bodas de Caná alrededor de Cristo resucitado.

El cubrimiento de las paredes de la parte inferior de la capilla realizada en cerámica pintada alberga una superficie de 300 metros cuadrados y fue elaborada en el taller del ceramista Vicenzo Santoriello, en Vietri sul Mare, cerca de Nápoles.

Vista general de la capilla de san Pedro, recubiertas con las cerámicas de M. Barceló.

Barceló también realizó el mobiliario litúrgico: el altar, el ambón, la silla presidencial y dos pedrizos. La destrucción de la capilla anterior como el nuevo diseño, sobre todo la representación de Cristo, fue motivo de una fuerte polémica.

Altar, ambón y banco, arriba vidrieras de la capilla de san Pedro.

También fueron objeto de discusión la oscuridad de los vitrales, de 12 metros de altura, pintados con grisalla para recrear la luz submarina, y los honorarios del artista.

Detalle de los motivos ornamentales de la capilla de san Pedro.

La contemplación de la capilla realizada en un estilo expresionista figurativo, no deja indiferente al visitante y provoca un fuerte contraste con esta “catedral de la luz”

Representación de Cristo, sobre el sagrario en la capilla de san Pedro.

Realizada en la época del obispo Teodor Úbeda i Gramage y el canónigo Pere Llabrés i Martorell, defensores del proyecto bajo el patrocinio de la Fundació Art a la Seu, financiada por instituciones públicas y entidades privadas.

Copyright Manuel Holgado García, 2024.12.06

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