miércoles, 11 de febrero de 2026

PALAS Y EL CENTAURO, SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI. FLORENCIA

PALAS Y EL CENTAURO, SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI. FLORENCIA


La obra Palas y el Centauro es una pieza fundamental del maestro Sandro Botticelli, ejecutada mediante la técnica de témpera sobre un lienzo de lino con unas dimensiones de 207 por 148 centímetros. Tras haber sido restaurada en 1953, la pintura se encuentra actualmente en la Galería de los Uffizi, lugar que ocupa desde finales del siglo XIX.

En cuanto a la descripción de la escena, la composición presenta a una joven mujer armada, identificada como Palas Atenea, junto a un centauro que muestra una expresión de sorpresa. La acción principal muestra a la joven deteniendo a la criatura al agarrarla firmemente por un mechón de pelo. El escenario se sitúa en un paisaje acuático próximo a una formación rocosa, donde al fondo se vislumbra un golfo que algunos estudiosos identifican como el de Nápoles. Palas viste ropajes de telas transparentes adornados con guirnaldas de olivos y bordados con el emblema de los Médici —un anillo con punta de diamante o tres anillos entrelazados—, mientras sostiene una alabarda de estilo florentino.

La obra presenta una organización basada en la oposición de fuerzas. La estructura se asienta sobre dos figuras que forman una V invertida, pero con pesos visuales muy distintos: El Centauro que transmite inestabilidad. Se sitúa en una postura dinámica, casi en retroceso. Su cuerpo, mitad hombre y mitad caballo, introduce líneas diagonales y quebradas que sugieren desorden e instinto indómito. Palas Atenea, transmite estabilidad. Representa la verticalidad absoluta. Su postura es firme y equilibrada; actúa como una columna que detiene el movimiento del centauro. Esta verticalidad refuerza visualmente la idea de la Razón que se impone sobre el caos.

La historia y propiedad del cuadro sitúan su residencia original en el Palacete de Via Larga en Florencia, bajo la propiedad de Giovanni y Lorenzo di Pierfrancesco de' Medici. Originalmente, se encontraba colocada sobre la puerta de acceso de una antesala, haciendo pareja con La Primavera. El registro documental de la obra consta en los inventarios de 1498 y 1516; posteriormente, pasó por herencia a Giovanni delle Bande Nere y fue trasladada a la Villa de Castello, según los inventarios de 1598 y 1638. Hacia 1830 se trasladó al Palacio Pitti, llegando a los apartamentos reales en 1856.

Palas Atenea doma al centauro,  imagen tomada de Fossi Gloria, op. cit.

Respecto a su significado, la crítica se divide en dos grandes bloques interpretativos. Por un lado, existe una alegoría política: Ridolfi sugiere que alude a la diplomacia de Lorenzo el Magnífico en 1480 para disuadir al rey de Nápoles de su alianza con Sixto IV, donde Palas representaría a Florencia y el centauro a Roma; por su parte, Horne la vincula con la alianza de Lorenzo con Inocencio VIII en 1478. Por otro lado, autores como Wittkower, Gombrich y Salvini defienden una alegoría moral que escenifica el contraste entre la Razón (Palas) y el Instinto (el centauro), o dualidades como Castidad frente a Lujuria.

Detalla de Palas Atenea, inspirada en Simonetta Vespucci,  imagen tomada de Mandel, Gabrielle;  op. cit.
Además, se ha señalado que el rostro de la protagonista podría estar inspirado en Simonetta Vespucci, musa del pintor, a pesar de que la obra es posterior a su fallecimiento.

Finalmente, la cronología de la obra sigue siendo objeto de debate entre los expertos. Las propuestas varían desde las fechas más tempranas en torno a 1480 (según Ridolfi o Berenson), pasando por el periodo de 1482-1483 (donde Salvini detecta influencias de Perugino y Signorelli tras la estancia del pintor en la Capilla Sixtina), hasta propuestas más tardías que sitúan la ejecución hacia 1485 o incluso 1488.

DOCUMENTACIÓN

FOSSI, GLORIA: Los Uffizi, guía oficial, Giunti Editore, Florencia, 2022; p.73.

MANDEL, GABRIELLE: La obra pictórica de Botticelli, Clásicos del Arte, Editorial Planeta, 1988, Barcelona; p. 96.

sábado, 7 de febrero de 2026

VIRGEN DE LA GRANADA, SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI, FLORENCIA

VIRGEN DE LA GRANADA, SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI, FLORENCIA


La Virgen de la Granada es una obra maestra de Sandro Botticelli ejecutada hacia 1487, durante el periodo de madurez del artista, aunque existe un debate académico donde algunos expertos sitúan su creación entre 1480 y 1482. La pieza destaca por su formato de tondo (cuadro circular) con un diámetro de 143,5 cm. Actualmente se custodia en la Galería de los Uffizi en Florencia, donde ingresó en 1780, aunque su procedencia original parece estar ligada a la magistratura de los Massai di Camera en el Palazzo Vecchio.

En cuanto a su descripción e iconografía, la escena presenta a la Virgen María con el Niño Jesús, rodeados por seis ángeles. El elemento central es la granada que el Niño acaricia, cuyas semillas rojas funcionan como una poderosa alegoría de la sangre que Jesús derramaría para la salvación de la humanidad. El simbolismo mariano se refuerza con la presencia de lirios y rosas, que aluden a la pureza y la gracia de María, así como por la inscripción AVE GRAZIA PLENA (palabras de la Anunciación) visible en la estola del ángel situado a la izquierda.

Un aspecto excepcional de esta obra es que conserva su marco original, una pieza de talla y dorado de gran esplendor. Este marco está decorado con lirios dorados sobre fondo azul, una elección heráldica que simboliza la alianza entre Florencia y Francia. Este detalle ornamental es el que confirma que el destino inicial de la pintura fue un despacho público, específicamente en el Palazzo Vecchio.

Desde el punto de vista del estilo y la conservación, la obra refleja la madurez de Botticelli a través de una elección cromática equilibrada y una armonía compositiva. No obstante, aunque originalmente la pintura contaba con un rico dorado realizado con maestría de orífice, su estado actual es más apagado debido a la pérdida del metal y a la opacidad natural que han adquirido los colores con el paso del tiempo.


Madonna de la granada, imagen tomada de Fossi, Gloria, op.cit.

La historia de su propiedad revela que perteneció a la colección del Cardenal de Médicis y, posteriormente, a los Grandes Duques de Toscana en 1675. En el ámbito historiográfico, estudiosos de la talla de Horne, Salvini y Venturi coinciden en la fecha de 1487 basándose tanto en el estilo como en el diseño del marco, a pesar de que autores como Ulmann o van Marle sugieren fechas ligeramente anteriores.

Finalmente, la relevancia de esta composición queda demostrada por la existencia de diversas réplicas y versiones. Entre ellas destacan una versión de taller en Berlín que incluye un ángel adicional, una copia de las figuras centrales en Lyon y una versión al fresco en la Vía Panicale de Florencia. Asimismo, se tiene constancia de otras copias con variaciones en el número de ángeles, como la que perteneció a la colección de Julius Wernher.

DOCUMENTACIÓN

FOSSI, GLORIA: Los Uffizi, guía oficial, Giunti Editore, Florencia, 2022. p 79

MANDEL, GABRIELLE: La obra pictórica de Botticelli, Clásicos del Arte, Editorial Planeta, 1988, Barcelona, p. 99

miércoles, 4 de febrero de 2026

VIRGEN DEL MAGNIFICAT, SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI, FLORENCIA

VIRGEN DEL MAGNIFICAT,   SANDRO BOTTICELLI, GALERÍA UFIZZI, FLORENCIA 


La Virgen del Magnificat es una de las obras más célebres de Sandro Botticelli, caracterizada por su formato de "tondo" o cuadro circular. La composición resulta particularmente interesante, ya que parece proyectada sobre un espejo convexo, enmarcando la escena en una ventana redonda poco habitual a través de la cual se vislumbra un sereno paisaje fluvial al fondo.

En la escena principal, se presenta a la Virgen María con un rostro absorto y lleno de gracia mientras es captada en el acto de escribir el cántico "Magnificat anima mea Dominum" (Mi alma glorifica al Señor). María aparece coronada por ángeles, mientras que en la parte superior domina un nimbo de oro que representa al Espíritu Santo bajo una corona de estrellas.

El uso del oro (orifice) es lineal y atmosférico. Se manifiesta en los finos hilos de los cabellos, los rayos divinos que caen desde la parte superior y los detalles del peinado. Es un uso de "orífice" que aporta una luz cálida y celestial, pero integrada en las figuras.

El conjunto destaca por la sofisticada elegancia presente tanto en las vestiduras como en el elaborado peinado de la Virgen.

La iconografía de la obra está cargada de simbolismo, especialmente en los elementos que sostiene la figura central. En el libro que María escribe, la página derecha muestra el inicio de la plegaria del Magnificat (extraída del Evangelio de san Lucas), señalada por el propio Niño Jesús. En la página izquierda, se registra la profecía de Zacarías sobre el nacimiento de Juan el Bautista, quien es el santo patrono de Florencia. Asimismo, el Niño sostiene en su mano una granada, cuyos granos de color rojo rubí se consideran un fruto del Paraíso y una alusión profética a la Pasión de Cristo.

Hay historiadores que afirman que las figuras que aparecen en esta obra representarían a la familia de Pedro de Cosme de Médici, señor de Florencia desde 1464. Su esposa, Lucrezia Tornabuoni como María, Lorenzo de Mëdici como el joven con el tintero, flanqueado por su hermano  Juliano de Médici quien sostiene un libro. Detrás de estos dos chicos estaría  María, mientras que las dos hermanas mayores estarían sosteniendo la corona en la parte trasera: Blancaa la izquierda y  Nannina a la derecha. El recién nacido sería la hija de Lorenzo,  Lucrezia de Medici. Sin embargo esta descripción es bastante controvertida.

Madonna del Magnificat, imagen tomada de Fossi Gloria, op. cit.

Por otra parte, parece que los rasgos de la madonna se corresponden con los de Simonetta Vespucci, la musa de Botticelli.

Respecto a su historia y cronología, la obra fue vendida a la Galería de los Uffizi en 1784 por Octavio Magherini. Aunque desde 1864 es considerada de forma general como una obra auténtica de Botticelli, su datación exacta es objeto de debate. Las propuestas oscilan entre 1481 (según Yashiro) y 1485 (según Bode o Bettini), pasando por el consenso mayoritario de 1482 defendido por expertos como Ulmann, Horne y Argan. No obstante, el juicio técnico sobre la pieza se ve dificultado por su estado de conservación, que presenta numerosos repintes erróneos, pérdida de veladuras y deterioros visibles, especialmente en los rostros de la Virgen y el Niño.

Finalmente, la relevancia de esta iconografía dio lugar a diversas réplicas y versiones. Entre las más destacadas se encuentra la réplica de taller del Museo del Louvre, que cuenta con un ángel menos; la versión de la P. Morgan Library en Nueva York, que incluye exclusiones e interpolaciones; y una variante conservada en los depósitos federales suizos, la cual se presenta subdividida en dos octógonos.

DOCUMENTACIÓN

MANDEL, GABRIELLE: La obra pictórica de Botticelli, Clásicos del Arte, Editorial Planeta, 1988, Barcelona; p. 99

FOSSI, GLORIA: Los Uffizi, guía oficial, Giunti Editore, Florencia, 2022. p.78

domingo, 25 de enero de 2026

LA IGLESIA DE OGNISSANTI (III): Capilla Vespucci, obras de Ghirlandaio y Botticelli. FLORENCIA

 LA IGLESIA  DE OGNISSANTI (III): Capilla Vespucci, obras de Ghirlandaio y Botticelli. FLORENCIA

Las iglesias de Florencia, son verdaderos museos con gran cantidad de obras escultóricas, pictóricas de los más importantes artistas, os dejo en esta entrada el comentario de la Capilla Vespucci y de los frescos de Ghirlandaio y Botticelli.

CAPILLA VESPUCCI –


Construida en 1472, está situada en el segundo tramo del lado de la epístola, aprovechando una de las hornacinas del muro se ha habilitado un retablo de planta lineal, único cuerpo y ático, está flanqueado por columnas sobre pedestal, de fuste liso y capitel corintio romano.

Sobre el capitel se apoya un trozo de entablamento que soporta un arco de medio punto enmarcando la hornacina.

La mesa de altar se apoya sobre sendas columnas abalaustradas.

Hasta 1898, presidía la capilla un óleo sobre lienzo obra de Matero Rosselli, que ocultaba los frescos que Ghirlandaio realizo entre 1474-1477 y que Vasari comentaba de esta forma: «Sus primeras pinturas (de Ghirlandaio) fueron en Ognissanti, la Capilla Vespucci, donde hay un Cristo Muerto y algunos santos, y sobre un arco una Misericordia con el retrato de Américo Vespucci, quien hizo el viaje a las Indias».

El tema de la Capilla resalta la relación entre el comitente (la familia de Amerigo Vespucci, abuelo del navegante) y la petición misericordiosa a la Santísima Virgen. La familia Vespucci había fundado el Hospital de Santa María de la Humildad o de la Misericordia, en 1382.

LLANTO SOBRE EL CUERPO DE CRISTO:


En este fresco, en el paisaje se representa la cruz, en este caso situada lejos del cuerpo inerte de Cristo, elemento central de la composición y que aparece sustentado por su Madre arrodillada, cuyo rostro apenado, mira el de Cristo. El Santo con hábito oscuro, que mira fijamente al espectador y lo introduce así en la escena y tiene en la mano una rama de palma (símbolo del martirio), que se oculta en la figura de la Madre. Este fresco es obra de Doménico Ghirlandaio con la ayuda de su hermano Davide.

FRESCO DE LA VIRGEN DE LA MISERICORDIA:


En el tímpano circular, se representa a la Virgen cuya acción misericordiosa es solicitada a por la familia, y que acoge y protege a la misma con los brazos abiertos y bajo su amplio manto, sostenido por dos ángeles.

Es además notable la relación con el observador (buscada a menudo por el autor y por otros pintores) para inducirlo a detenerse y reflexionar: esto se ve en la mirada del rostro de la figura situada a la de la Virgen de la Misericordia. La petición de ayuda y protección divina era crucial para esta familia, que solía viajar por todo el mundo.

Existe una retratistica incisiva de los rostros (especialmente característica en las obras de Ghirlandaio, que fue un hábil retratista). Todos los personajes que aparecen en el fresco, son acabados retratos y por lo tanto identificables.

En la imagen se indica, mediante un número sobre los personajes representados, a los miembros de la familia Vespucci, según lo indicado en la cartela situada sobre la mesa del altar de la capilla Vespucci en la iglesia de Ognissanti.


Desde la izquierda, grupo masculino:

  • 1. Anastagio: bisabuelo de Américo el Navegante.
  • 2. Stagio: padre de Américo el Navegante, junto con sus hermanos.
  • 3. San Antonino: Obispo.
  • 4. Giorgio Antonio: Canónigo de la Catedral (Duomo).
  • 5. Américo el Viejo: abuelo del Navegante (representado arrodillado y de espaldas).
  • 6. Antonio di Stagio: hermano de Américo el Navegante.

Desde la derecha, grupo femenino:

  • 7. Caterina: esposa de Anastagio.
  • 8. Caterina: hija de Stagio y hermana de Américo el Navegante.
  • 9. Lisabetta: esposa de Stagio y madre de Américo el Navegante (esto es lo que indica la cartela del templo, sin embargo, la historiografía tradicional, indica que esta mujer joven, que se ve con claridad, y que muestra un rostro sereno, con el cabello recogido en trenzas y la frente amplia rapada hacia atrás, según la moda florentina de la época, representa a Simonetta Vespucci, la musa de Sandro Botticelli.
  • 10. Verdiana: hermana de Stagio.
  • 11. Manna: esposa de Américo el Viejo (representada arrodillada y de espaldas).
  • 12. Bernardo: hermano de Américo.

Los angelitos:

  • 13. Américo el Navegante.
  • 14. Girolamo: hermano de Américo.

SAN AGUSTÍN EN SU ESTUDIO


Esta obra fue encargada, en 1480, por la familia Vespucci (véase el escudo, quizás añadido más tarde, en la parte superior para aumentar con las obras de arte de Giotto, Ghirlandaio, etc.) la petición de intercesión para la Vida Eterna.

En este caso, Botticelli "Filipepi" eligió a San Agustín en el momento en que es interrumpido durante la escritura (se ve por el tintero aún en su mano) por una visión "sueño".

El objetivo es invitar al observador a una pausa, a una reflexión, por tanto, a la meditación hacia ese "sueño", aunque esté velado por la melancolía. El sentimiento religioso asoma a menudo en las obras del artista, que en este caso puede derivar de la superación de sus certezas filosóficas hacia la "Verdad".

San Agustín, obispo de Hipona, es representado como el típico humanista de la época, mientras es alcanzado por una iluminación divina en el interior de su propio estudio, repleto de libros preciosos y otros objetos de estudio, como un calendario solar y una esfera armilar. Se ha puesto gran cuidado en la descripción de los detalles, como las joyas que decoran la mitra apoyada junto a la mesa de estudio, en la que los relieves individuales de las perlas y piedras preciosas derivan del ejemplo del realismo de los pintores flamencos, renovado en aquellos años precisamente por la llegada del Tríptico Portinari de Hugo van der Goes a Florencia.

Particular es el libro abierto sobre la cabeza del santo con ilustraciones de geometría: las palabras escritas son en realidad garabatos, excepto una línea, marcada en el borde izquierdo por una cruz, donde se puede leer: "¿Dónde está Fray Martino? Se ha escapado. ¿Y a dónde ha ido? Está fuera de la Puerta al Prato". Se trata probablemente de una broma mencionando las escapadas de un fraile al que Botticelli tenía cariño, a pesar de haberlo asistido mientras trabajaba en la iglesia, lo que da una imagen inédita y espiritual del artista, a menudo descrito como de carácter melancólico y grave.

SAN JERÓNIMO


Esta pintura, obra de Ghirlandaio en 1480, siempre ha estado situada frente a la que representa a San Agustín de Botticelli, aunque en una posición diferente a la actual.  Estos frescos estaban situados a ambos lados de la entrada del coro y la entrada al coro estaba reservada exclusivamente a los sacerdotes.

Los frailes franciscanos trasladaron estas obras maestras colocándolas donde se encuentran hoy en día. Esto, en cierta forma, resulta paradójico: si Sandro Botticelli pidió ser enterrado a los pies de la tumba donde reposaban los restos de su musa, Simonetta, su fresco —la única obra suya que se conserva en la iglesia de Ognissanti— se sitúa también al lado del fresco donde ella está representada.

Las obras representan, en pareja (en pendant), a los dos Padres y Doctores de la Iglesia en su estudio de teólogos y escritores. Muchas son las analogías (es posible que entre los dos autores existiera una suerte de competición), pero el mensaje dirigido a quien observa resulta diferente.


Ghirlandaio representa a San Jerónimo en su pequeño estudio (studiolo), inmerso en sus tranquilas reflexiones. Con la mirada dirigida hacia el observador, el Santo nos interpela sobre la necesidad de detenerse y reflexionar, recordándonos el lugar sagrado en el que nos encontramos. El estudio, donde muchos objetos están descritos detalladamente, representa un ambiente que invita a la concentración, al orden y al rigor en el estudio. El verde relajante de los finos tapices sirve de fondo.

San Jerónimo representa una luz que ilumina la oscuridad de la tierra, como resulta de la inscripción colocada por Ghirlandaio en el friso del fresco (en italiano: "ilumínanos, oh luz radiante, sin la cual toda la tierra está a oscuras"). De hecho, él es el Santo que tradujo por primera vez la Biblia al latín, y la Palabra de Dios es luz para el mundo.

miércoles, 21 de enero de 2026

LA IGLESIA DE OGNISSANTI (II): HISTORIA Y ARQUITECTURA. FLORENCIA

 LA IGLESIA DE OGNISSANTI (II): HISTORIA Y ARQUITECTURA. FLORENCIA

BREVE REFERENCIA HISTÓRICA:

En 1561, los frailes franciscanos de la observancia recibieron la iglesia y el claustro adyacente, dándole su aspecto actual, aunque sus orígenes se remontan a tiempos medievales. De hecho, los frailes "umiliati" —una orden religiosa dedicada a la vida evangélica surgida en Lombardía— iniciaron la construcción de la iglesia en 1251; esta se llevó a cabo a lo largo de más de nueve años.

Los "umiliati", que se extinguieron en 1571 debido a un decreto papal emitido por Pío V, llegaron a Florencia en 1239 y vivieron en las afueras. Se mantenían con su trabajo y eran expertos en el teñido de la lana. Por esta razón, el obispo de Florencia, Giovanni de' Mangiadori, concedió su petición de trasladarse a la ciudad, cerca del río Arno. El gremio de la lana se estableció en el convento, a lo largo de la orilla del río y en sus casas.

Esto representó el nacimiento de la primera "area industrial" de Florencia: la iglesia, el convento, las casas y los talleres artesanales crearon el "borgo", que tomó su nombre de la iglesia de "Ognissanti" (Todos los Santos). Entre 1251 y 1260 se completó el complejo.

Varias familias prestigiosas, incluidos los Vespucci (la familia de Américo, el explorador) y los Filipepi (la familia de Sandro Filipepi, conocido como Botticelli), se mudaron a esta zona. Las familias ricas que vivían cerca de la iglesia comenzaron a donarle algunas obras de arte extraordinarias ya desde los inicios del s. XIV. Su campanario fue el primero en erigirse en Florencia en 1238.

En 1561, los frailes franciscanos de la observancia se hicieron cargo de la iglesia de manos de los "umiliati" e implementaron una renovación radical que siguió un estilo barroco y se llevó a cabo de acuerdo con el espíritu de la Contrarreforma. Las alteraciones más radicales de la iglesia se realizaron entre los siglos XVII y XVIII, cuando se instalaron nuevos altares, pinturas y esculturas.

El convento de Ognissanti sufrió una primera supresión en 1810 y luego otra definitiva en 1866. Se convirtió en un cuartel para los carabinieri en 1923. Desde 1885, los frailes recuperaron una pequeña porción de su propiedad original en la que continúan su vida conventual. Los frailes franciscanos (Orden de los Frailes Menores de la Toscana), que abandonaron la iglesia de Ognissanti en el año 2000, regresaron en 2016 y actualmente se encargan de ella.

LA FACHADA


Fachada iglesia de Ognissanti, Florencia.

Entre 1635 y 1637 se realizó la elegante fachada de estilo barroco, construida en travertino bajo el diseño de Matteo Nigetti (restaurada en 1872 y coronada con el escudo de Florencia).

La fachada es de planta lineal, algo más saliente en el eje central. Se estructura en tres ejes compositivos —el central más ancho— y en dos cuerpos diferenciados por líneas de impostas, todo ello rematado por un frontón mixtilíneo.

Los ejes compositivos quedan flanqueados por pilastras sobre pedestal, con fuste liso y capiteles corintios romanos. El cuerpo inferior presenta hornacinas recercadas semicirculares, cubiertas con bóvedas de horno y apoyadas sobre ménsulas salientes en su base


Fachada iglesia de Ognissanti, portada, Florencia. 

La portada del templo es adintelada (en su interior hay un cancel de madera), recercada por una chambrana con orejones de varias platabandas. Está flanqueada por columnas adosadas sobre pedestal, con fuste liso y capitel corintio romano, que sostienen un arquitrabe liso.

Sobre el dintel de la portada, se colocó en el interior de un tímpano semicircular una terracota vidriada realizada en 1525. Atribuida a Benedetto Buglioni, representa a la Virgen y la "Gloria dei Santi" (Gloria de los Santos). En la clave del arco se ha situado una tarja con una moldura mixtilínea de volutas. En las enjutas, hay unos relieves con cabezas de angelotes alados

Sobre el arquitrabe hay un arco de medio punto rebajado que se convierte en el elemento de transición al cuerpo superior. En su tímpano, se representa en relieve el escudo franciscano.


Fachada iglesia de Ognissanti, segundo cuerpo y frontón, Florencia.

En el segundo cuerpo, los ejes quedan flanqueados por pilastras, en los ejes externos, hay dos vanos rectangulares adintelados y recercados, con molduras salientes a modo de guardapolvo.

La fachada se culmina con un frontón rematado con una sección de arco de medio punto sobre el eje central; en los ejes laterales, hay dos secciones triangulares que sirven de elemento de transición. El escudo de Florencia se sitúa en el tímpano.

LA IGLESIA

La iglesia, que presenta una forma de «T», se amplió a lo largo de los transeptos, incorporando las capillas laterales pertenecientes a los Gucci (estilo gótico), los Vespucci (rama de Simone) y las familias Lenzi.


Nave principal, iglesia de Ognissanti

La nave, de cien metros de largo, comprende diez capillas y hornacinas rematadas con arcos de medio punto, altares y retablos. Una cornisa de piedra, insertada debajo de las ventanas, funciona como elemento de unión a lo largo de todo el perímetro de la iglesia.


Iglesia de Ognissanti, plano de capillas y obras artísticas. Florencia.

Leyenda del plano.

  1. Fachada Matteo Nigetti - 1635-37.
  2. Doble fresco de Domenico Ghirlandaio - 1480. La luneta representa a María de la Misericordia en el acto de proteger a la familia Vespucci. Debajo de la luneta, el Descendimiento de la cruz, pintado con ayuda del hermano de Domenico, Davide.
  3. Fresco que representa a San Agustín de Sandro Botticelli - 1480.
  4. Capilla decorada con frescos de Matteo Bonechi – 1722, lápida redonda indica el entierro de Sandro Botticelli.
  5. Capilla del Santo Nombre de Jesús que presenta una cúpula pintada al fresco por Domenico Ferretti - 1722. Desde aquí se accede a la capilla funeraria de Carolina Bonaparte-Murat, hermana de Napoleón.
  6. Capilla de la familia Lenzi. La lápida de Lorenzo Lenzi - 1442, presenta el escudo familiar de bronce, consistente en una cabeza de toro y atribuido a Ghiberti. En las paredes, dos tablas que representan el martirio de San Andrés y Santa Isabel de Portugal, obras de Matteo Rosselli - 1622-25.
  7. Capilla mayor con su Gloria de Ángeles, atribuida a Bernardino Poccetti - 1615. Los querubines del pedestal son obras de Giovanni da San Giovanni - 1615-17.
  8. En la pared del coro detrás del altar, la 'Expulsión de los cambistas del templo' de Giuseppe Pinzani - 1740, y completada por Gaspero Martellini. Arriba el escudo de la familia Bardi.
  9. Crucifijo de madera de Veit Stoss - 1502.
  10. Fresco de Taddeo Gaddi que representa una escena de la Crucifixión con la Virgen, San Juan, Magdalena, San Benito y San Bernardo. En el lado izquierdo, dos frescos que muestran la Resurrección y la Ascensión atribuibles a Pietro Nelli - finales de 1300.
  11. Capilla del Crucifijo 'caído' que presenta un Crucifijo de Giotto - hacia 1315-1320.
  12. Fresco que representa a San Jerónimo, de Domenico Ghirlandaio - 1480.
  13. Junto a la pila bautismal, un fresco que representa dos escenas superpuestas, una de la santísima trinidad y la otra de la coronación de la Virgen. Ambas son de Ridolfo del Ghirlandaio, primera mitad de 1500.
  14. Capilla de la 'Madonna dei d'Alba'.

miércoles, 14 de enero de 2026

LA IGLESIA DE OGNISSANTI (I): SIMONETTA VESPUCCI, BOTICELLI Y “NACIDA DE VENUS”, FLORENCIA

 LA IGLESIA DE OGNISSANTI (I): SIMONETTA VESPUCCI, BOTICELLI Y “NACIDA DE VENUS”, FLORENCIA

Desde hace más de una década, siempre que puedo, vuelvo a Florencia. Superado el impacto de aquella primera y fugaz visita de un solo día en 2008, las posteriores me han permitido recorrer sus monumentos, palacios, iglesias y museos. Sin duda, estoy aquejado de eso que alguien denominó el síndrome de Stendhal: voy allí y me curo paseando por sus calles, contemplando sus muros o las pinturas y esculturas en las salas de sus museos; pero, en cuanto regreso a casa, siento la necesidad de volver cuanto antes.


Fachada iglesia de Ognissanti, Florencia.


Portada de la novela Nacida de Venus, Sonia Leonart

Cuando cayó en mis manos la novela Nacida de Venus, de Sonia Lleonart Dormua, su portada —que muestra un detalle del rostro de la Venus de Sandro Botticelli— supuso toda una invitación a su lectura. He leído la traducción al castellano realizada por Noemí Sobrequés y, pasando las páginas, me vi inmerso en una trama novelesca en la que la autora hace de una obra de arte el hilo conductor. Y hablo en plural porque no es una sola trama, sino tres; la principal se desarrolla en la Florencia del Renacimiento, con un Giuliano de Médici que siente por Simonetta Vespucci un amor intenso y carnal. Ella, atrapada en un matrimonio de conveniencia con su esposo Marco Vespucci, es también para Sandro Botticelli su amor platónico, su musa y su modelo, a la que representa tanto en obras de carácter pagano (El nacimiento de Venus) como religioso, usándola para dar rostro a la mismísima Virgen.

La segunda trama se desplaza Florencia y sus  alrededores de Florencia, situándonos en el San Gimignano de los años setenta. Allí emerge la figura del conde Arnaldo Verini, cautivo de un sentimiento por Graziella; un amor imposible, vetado por las rígidas convenciones sociales de la época. Junto a ellos aparece el profesor Belleti, cuyo destino le llevará a regentar la dirección de la Galería de los Uffizi

La tercera trama, enmarcada en la actualidad, la protagoniza Carla, una joven española licenciada en Bellas Artes y restauradora que, tras realizar un programa Erasmus en Florencia, es la nieta de Graziella.  En su presente, los matices del afecto se bifurcan: su pareja, Álex, representa el amor intenso y carnal; mientras que Max, su colega en los Uffizi, encarna el amor pausado, aquel sentimiento no correspondido y casi platónico.

Una exposición sobre la obra de Botticelli en los Uffizi, la restauración de un lienzo de Domenico Ghirlandaio y el hallazgo de un diario de este último —que habla de una supuesta pintura desaparecida— actúan como el nexo que entrelaza las tres tramas. La búsqueda de esa obra perdida nos conduce por las calles de Florencia, el Palacio Pitti y el Palazzo della Signoria; atraviesa el Ponte Vecchio y la Galería de los Uffizi, y se extiende hasta San Gimignano, Fiesole y Milán. Todo ello enmarcado en una reflexión sobre los procesos desamortizadores y la dolorosa pérdida y dispersión del patrimonio artístico.


Nave principal, iglesia de Ognissanti

La propia Sonia pretendía hacer del arte el hilo conductor de su narración y, a mi modo de ver, lo ha conseguido gracias a la minuciosidad del estudio, al análisis de las obras y a la descripción de sus procesos de restauración. Resulta curioso que la iglesia de San Salvador de Ognissanti fuese una desconocida para mí. Llegué a Florencia en la tarde del pasado día 29 y busqué información sobre sus horarios; tenía deseos de visitar el lugar donde se halla la tumba de Sandro Botticelli y donde fue sepultada su musa, Simonetta. Ya de noche, pude acceder al interior del templo, de dimensiones imponentes —alcanza los cien metros de largo—; allí, un par de monjas y un hombre cantaban el oficio religioso al ritmo de un órgano. No asistía nadie más, y el acceso se había restringido a la mitad de la nave para los escasos turistas que visitábamos el templo en ese momento.


Capilla Vespucci, iglesia Ognissanti

Me encontré con un templo que, levantado en el siglo XIII, albergaba frescos y lienzos de Doménico Ghirlandaio y de Botticelli. En el segundo tramo del lado de la epístola se halla la capilla de la familia Vespucci, (la familia tenía su lugar de enterramiento en una capilla del transepto derecho, donde se supone que fue enterrada Simonetta donde se supone que fue enterrada Simonetta), son abundantes las referencias que indican que Sandro Boticelli, fue enterrado a los pies de la tumba de ella, de su musa. Sin embargo, no existe allí referencia alguna a ella, salvo su representación en la pintura de Ghirlandaio —de la cual hablaré en otra entrada—; lo que sí se encuentra es un disco de mármol indicando que en esa capilla reposan los restos de Américo Vespucio.


Tumba de Amerigo Vespucci

En el brazo derecho del crucero, a los pies de otra capilla, otro disco de mármol indica la tumba de Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, Boticelli. Esta capilla, la de los Bardi, tiene unos frescos, que muestran historias de San Pedro de Alcántara, realizados por Matteo Bonechi, en 1722


Tumba de Sandro Boticelli

 

Copyright Manuel Holgado García, 2026.01.14

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