miércoles, 25 de febrero de 2026

“DORÍFORO”, POLICLETO, GALERIA DE LOS UFIZZI, FLORENCIA.

 “DORÍFORO”, POLICLETO, GALERIA DE LOS UFIZZI, FLORENCIA.


La Galería Uffizi, famosa por sus magníficas pinturas, era llamada en el pasado la “Galería de las Estatuas”, dado que su primera colección comprendía casi exclusivamente estatuas antiguas romanas y griegas. La mayor parte de estas esculturas se encuentran en los tres pasillos que, con planta de "U" y en la segunda planta, rodean en su interior el patio alargado y abierto que va desde la Plaza de la Signoria hasta el río.

Haciendo un receso en la visita, me senté en uno de los bancos de madera de ese pasillo, mientras contemplaba los retratos situados bajo el techo y la escultura que tenía frente a mí. Esta escultura, de 220 cm de alto (o altura), es una copia romana en mármol del Doríforo realizada entre los siglos I y II d. C. Entonces recordé lo que les decía a mis alumnos en las clases: cuando Roma conquistó Grecia, primero se llevó sus estatuas como botín; luego, a sus artistas, convirtiéndolos en esclavos; y, finalmente, los patricios romanos decoraron sus villas y palacios con copias de las obras clásicas. Realmente, en esto Roma no romanizó a Grecia, sino que fueron los romanos los que se helenizaron, asumiendo parte de su cultura y su arte.


Doríforo de Policleto.
Mármol griego inv. 1914 n.º 114.

La estatua, en excelente estado de conservación, aún presenta los puntales (soportes), que evidencian su derivación de un prototipo de bronce.

La obra griega, de la que es copia la que comento, se realizó por Policleto, a mediados del s. V a. C. en el denominado periodo Clásico; la inquietud surgida a partir de la finalización de las guerras con los Persas, constituye el momento de máximo esplendor de la cultura y de los ideales de la cultura griega clásica,

Se han abandonado los convencionalismos arcaicos en la escultura, que alcanza su culmen en el estudio y la representación de la anatomía, y del movimiento real de la escultura.

La belleza es imperativa representación de lo divino, el desarrollo del canon basado en la medida y la proporción entre las distintas partes de la figura, los que esta claramente influenciado por la filosofía de los pitagóricos: para los que el número era la esencia de todo, la manifestación principal de dios y la armonía del cosmos estaba en la proporción.


Policleto: El Canon y la técnica de las proporciones

Policleto es reconocido como el gran técnico de las proporciones en la escultura griega. Su aportación fundamental fue el establecimiento de un canon, plasmado en un tratado homónimo (desgraciadamente perdido) donde describía las proporciones de la perfecta belleza masculina. La base de este sistema es la «symmetria», definida como la relación de las proporciones de unas partes del cuerpo con otras y con el conjunto de este.


El Doríforo (Joven Lancero)

El Doríforo (que significa "portador de lanza" o "atleta lanzando la jabalina") es la obra que mejor refleja la personalidad de Policleto y se considera la encarnación más pura de su canon. Fue realizada hacia el año 450-440 a.C. y es posible que represente al héroe homérico Aquiles.


Composición y actitud:

  • ·    La figura se muestra en actitud de marcha, representando a un joven que avanza seguro de sí mismo por el camino de la vida.
  • ·      Su movimiento es sosegado y tranquilo, mostrándose bien ajeno a las "violencias" de otros autores como Mirón o el posterior Escopas.
  • ·        Presenta una proporción frontal que permite contemplar su cuerpo de medidas matemáticas.
  • ·    La estatua utiliza el contrapposto: se apoya en la pierna derecha, mientras la izquierda queda doblada y descargada para dar el paso.
  • ·        Este desequilibrio en las piernas se refleja en la parte superior mediante una serie de movimientos que enriquecen su actitud, incluyendo un ligero giro de la cabeza.
  • ·        Uno de sus brazos, el izquierdo, se flexiona específicamente para portar la jabalina.


Anatomía y detalles técnicos:

·        La obra es el prototipo del cuerpo varonil perfecto: de elegancia austera, sin afeminamiento pero también sin formas hercúleas.
·        Se caracteriza por la diartrosis, subrayando las líneas definidoras de las articulaciones y partes del cuerpo: miembros, pectorales, cintura y pliegue inguinal.
·        Los pectorales están poco marcados y presentan una forma excesivamente rectangular.
·        La unión del tronco con las extremidades está demasiado marcada.



El Sistema de Medidas Matemáticas

Siguiendo el ideal de belleza descrito en el Canon, el Doríforo responde a las siguientes proporciones:

·       Canon de altura: La cabeza es la séptima parte del cuerpo (7 cabezas), aunque según el tratadista romano Vitrubio debiera ser la octava.
·        El rostro: Está dividido en tres partes iguales que corresponden a la frente, la nariz y la distancia desde esta al mentón.
·        Torso: El arco torácico y el pliegue inguinal son arcos de un mismo círculo.


Conservación 

El Doríforo es uno de los tipos de estatuas más copiados del periodo romano, cuando se reproducía para ser expuesto en entornos termales y gimnasios. Las copias suelen presentar puntales o soportes que evidencian que el prototipo original era de bronce.


REFERENCIAS:

Angulo Íñiguez, D. (1975). Historia del Arte (Tomo I). E.I.S.A.

viernes, 20 de febrero de 2026

VENUS ENTRANDO EN EL BAÑO DEL MAR, de Luigi Pampaloni. GALERÍA DE LA ACADEMIA – FLORENCIA

 VENUS ENTRANDO EN EL BAÑO DEL MAR, de Luigi Pampaloni. GALERÍA DE LA ACADEMIA – FLORENCIA


La visita a la Galería de la Academia es obligada cada vez que voy a Florencia. Hay que reservar la entrada con antelación mejor desde casa; así te evitas las pesadísimas colas. Es evidente que la estrella del museo es el impresionante David de Miguel Ángel Buonarroti, al que se llega por ese pasillo de esculturas inacabadas: los Esclavos, el San Mateo y la Piedad Palestrina.

En la Galería se expone una extraordinaria muestra de pinturas del Trecento y otras obras renacentistas y barrocas, además de una hermosa colección de instrumentos musicales. También, en la sala del siglo XIX, se expone una colección de yesos que nos muestra los resultados de una de las fases de la creación escultórica.

Precisamente con motivo de este proceso, se ha desarrollado una exposición temporal en la Galería, entre noviembre y enero, aprovechando la adquisición de una de esas esculturas intermedias de yeso para los fondos de la Academia, obra de Luigi Pampaloni. La visita a esa exposición temporal y, cómo no, a la gipsoteca, me sirven de pretexto para dejaros no solo la información de la citada exposición temporal, sus obras y su autor, sino también una pequeña referencia a la gipsoteca de la Galería de la Academia de Florencia.

Venus entrando en el baño del mar, de Luigi Pampaloni. Una nueva adquisición para la Galería de la Academia de Florencia.

Sala de Exposiciones Temporales, 4 de noviembre de 2025 – 1 de febrero de 2026.

La reciente adquisición en el mercado de antigüedades del boceto de Venus entrando en el baño del mar de Luigi Pampaloni representa, por tanto, un enriquecimiento de la colección y una oportunidad para explicar el tema de la evolución en la creación artística. De hecho, la exposición compara el boceto con el modelo de yeso y una de las réplicas en mármol de la obra para mostrar, de forma ejemplar, el proceso creativo de la escultura del siglo XIX. La comparación permite observar también las diferencias entre los tres momentos, fruto de replanteamientos, modificaciones y actualizaciones durante el transcurso de la obra, hasta la ejecución final en mármol, representada en la escultura probablemente encargada a Pampaloni por el conde Fabio Orlandini.

Las numerosas reproducciones y variantes, a menudo solo del busto, dan fe del éxito de la Venus y de la popularidad de la que gozó Pampaloni en Europa y los Estados Unidos, gracias al naturalismo sensible y sincero de sus esculturas. Un naturalismo que es fruto de estudios y meditaciones sobre la antigüedad y sobre Antonio Canova, y que pone en valor la expresión de los afectos y el sentimiento, siguiendo las reflexiones sobre la belleza natural del maestro Bartolini.

Al finalizar la exposición, el boceto se instalará de forma permanente en el Salón del Siglo XIX.

La escultura en yeso es el boceto preparatorio para la obra en mármol de tamaño natural encargada a Pampaloni por el coleccionista estadounidense Meredith Calhoun en 1836.

La obra representa a Venus disponiéndose a entrar en el mar, cubierta por una amplia tela que está cayendo, de modo que oculta instintivamente el pecho con una mano, mientras con la otra sujeta el borde de la tela que se ha deslizado hasta las caderas. El escultor moldea la arcilla creando efectos de claroscuro que realzan las formas suaves de la diosa: el vientre y las caderas, los pechos jóvenes, llenos y tersos, la pierna derecha envuelta por la tela. El movimiento es espontáneo y de gran naturalidad, en la torsión del busto que se inclina con pudor, mientras el rostro esboza una sonrisa ligeramente avergonzada.

Luigi Pampaloni, Venus entrando en el baño del mar, hacia 1836, boceto preparatorio, terracota, 38 cm. Florencia, Galería de la Academia, inv. Esculturas (1914), n.º 2247.

La fase posterior al boceto es el modelo de yeso, que aquí difiere de la primera idea del artista en varios detalles, como por ejemplo el peinado.

Si en la terracota el cabello enmarca el rostro en dos bandeaux (bandas) que caen en mechones sobre el cuello y se recogen informalmente en un gorro con cintas, en la versión de yeso el peinado está más elaborado; el cabello forma una trenza enrollada en un chignon (moño), mientras que un elaborado lazo, creado con la propia melena, adorna la parte superior de la cabeza. La postura se mantiene inalterada, pero en el yeso el rostro dulce e inclinado insinúa una sonrisa más maliciosa y seductora que en la terracota.

Luigi Pampaloni, Venus entrando en el baño del mar, h. 1836-1837, modelo, yeso, 172 cm. Florencia, Academia de Bellas Artes.

Pampaloni presentó la escultura de mármol en la Exposición anual de la Academia de Bellas Artes en septiembre de 1838. La obra tuvo un gran éxito por su carácter natural, que se aleja de los ejemplos antiguos y neoclásicos más abstractos y rígidos —aunque renovados por Antonio Canova en obras como la Venus Itálica— en favor del estudio y la imitación de la naturaleza, introducidos por Lorenzo Bartolini. Trasladada a Alabama entre 1838 y 1842, la escultura fue adquirida por Eli P. Clark en 1910 y desde entonces se encuentra desaparecida. En la exposición se exhibió una réplica más pequeña localizada en la casa de un coleccionista inglés. Se trata, probablemente, de la obra encargada a Pampaloni por Fabio Orlandini y expuesta en la Sociedad Promotora de Bellas Artes de Florencia en 1845.


Luigi Pampaloni, Venus entrando en el baño del mar, 1836-1838, réplica, mármol, 155 cm. Well, North Yorkshire (Gran Bretaña), Colección privada.

LUIGI PAMPALONI (Florencia, 1791-1847)

De origen modesto, se formó en las Academias de Florencia (1806) y Carrara (1810-1812). donde fue discípulo de Lorenzo Bartolini, de quien adoptó un estilo naturalista. y, tras su regreso a Florencia en 1812, completó su formación académica con Francesco Carradori y Stefano Ricci, frecuentando de forma privada el estudio de Bartolini.

Destacó por un enfoque naturalista, amable y sentimental, mostrando gran versatilidad para trabajar distintos géneros, entre ellos:

·       Monumentos públicos: Esculpió figuras icónicas como Arnolfo di Cambio y Brunelleschi (Palacio de los Canónigos en la plaza del Duomo de Florencia, (1827-1830)), Leonardo da Vinci (para el Pórtico de los Uffizi (1836-1842) y el monumento a Cristóbal Colón (Génova).

·       Arte funerario: Realizó importantes sepulcros para familias nobles y personalidades de la época.

·       Temática ligera: Fue popular por sus esculturas de pequeño y mediano formato, de temas más ligeros y estéticamente atractivos (ej. Cupido, La Inocencia, y esta Venus entrando en el baño del mar (1836-1838).


Luigi Caselli, Busto retrato de Luigi Pampaloni, mármol, siglo XIX. Florencia, Las Galerías de los Uffizi - Galería de Arte Moderno, inv. Objetos de Arte Pitti (1911), n.º 215.

LA GIPSOTECA DE LA GALERÍA DE LA ACADEMIA DE FLORENCIA

La Gipsoteca (colección de vaciados en yeso) se sitúa en el Salón del Siglo XIX de la Galería de la Academia de Florencia, espacio que antiguamente funcionaba como la sala femenina del Hospital de San Mateo. Esta estancia aparece retratada en el fresco Escena de vida hospitalaria de Jacopo Pontormo, datado hacia 1513-1514.

Desde su fundación en 1784 por el gran duque Pedro Leopoldo de Habsburgo-Lorena, la Galería ha servido como herramienta de aprendizaje para los estudiantes de la Academia de Bellas Artes, permitiéndoles copiar a maestros del pasado y conocer tendencias contemporáneas.


La sala exhibe los yesos de Lorenzo Bartolini, profesor de Escultura en la Academia de Bellas Artes de Florencia (1839-1850), adquiridos por el Estado italiano en 1889, además de los modelos de su alumno Luigi Pampaloni, que su hija Giuseppa donó a las Galerías Reales florentinas en 1890.

Lorenzo Bartolini: Tras formarse en París con Jacques-Louis David, Bartolini inició su éxito con encargos para la familia Bonaparte, como un busto de bronce para Napoleón. A pesar de las dificultades políticas iniciales en Florencia por su pasado bonapartista, se consolidó como retratista internacional y fue nombrado profesor de la Academia en 1839.

Las obras más importantes fueron instaladas en el Museo de los Yesos (Museo dei Gessi), en el Cenáculo de San Salvi, donde sufrieron la inundación de 1966, lo que derivó en un importante proyecto de restauración previo a su traslado definitivo a la Galería de la Academia. La disposición actual de la sala, instalada entre 1983 y 1985 (con una renovación en 2022), busca recrear idealmente el estudio que Bartolini tenía en el número 70 de Borgo San Frediano.

En ella, además de la escultura de autores como Francesco Pozzi y Ulisse Cambi, se exhiben pinturas de artistas como Silvestro Lega o Luigi Mussini, que evocan la antigua "Galería de los Premiados" donde se mostraban las obras ganadoras de los concursos académicos.

En esta sala del S. XIX, se instalará la nueva pieza adquirida y que se ha expuesto en la muestra temporal.

DOCUMENTACIÓN:

La información histórica y artística que incluyo en esta entrada, están extraídos del folleto informativo de la citada exposición temporal, y son obra de Giulia Coco, del Departamento histórico artístico de la Galería de la Academia de Florencia

Por otra parte, las imágenes que reproducen las esculturas son obra de Guido Cozzi, Florencia; Doug Currie, Reino Unido; Claudio Giusti, Florencia Ministerio de Cultura - Galería de la Academia de Florencia Ministerio de Cultura - Las Galerías de los Uffizi.

Las imágenes de las sala del S. XIX, se incluyen para dar una idea de la colección y la disposicion y han sido realizadas por mi, durante la visita.


domingo, 15 de febrero de 2026

LA FACHADA DE LA IGLESIA DE LA CARTUJA DE NUESTRA SEÑORA DE LA DEFENSIÓN, JEREZ.

LA FACHADA DE LA IGLESIA DE LA CARTUJA DE NUESTRA SEÑORA DE LA DEFENSIÓN, JEREZ.


Para comprender el funcionamiento didáctico de una iglesia barroca andaluza, es preciso atender a sus estucos, yeserías y pinturas, pero fundamentalmente a sus retablos.

En España, desde fines del siglo XV, las fachadas comenzaron a mimetizar la decoración de los altares internos que se elevan hasta las bóvedas. Un ejemplo excepcional y afortunadamente preservado es la fachada principal de la Iglesia de la Cartuja de Jerez, concebida como un auténtico retablo de piedra.

Esta joya del barroco ibérico fue ejecutada durante el segundo priorato de Dom Blas Domínguez (1662-1666) y finalizada, según reza la inscripción en su segundo cuerpo, en 1667.

Respecto a su arquitectura, el diseño y realización se deben al arquitecto cartujo Fray Pedro del Piñar, quien también realizó la crestería barroca de la iglesia y las de los muros del atrio.


En relación con el programa escultórico, aunque Alexandre de Laborde la atribuyó erróneamente a Alonso Cano, las investigaciones de Heliodoro Sancho Corbacho confirman que la obra escultórica pertenece al maestro jerezano Francisco Gálvez, quien se inspiró en los cartujos pintados por Zurbarán.


ESTRUCTURA Y COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA


El imafronte está precedido por el amplio atrio (de 20 x50 varas, aproximadamente 16,72x 41,8 m) y suelo marmóreo, delimitado por altos muros., rematados con una crestería barroca.  La monumental fachada de (16,72 x26,75 m. aproximadamente) se organiza en dos cuerpos y un ático, divididos verticalmente en tres calles mediante el uso de columnas corintias pareadas y tiene planta mixtilínea y dinámica).


EL BANCO O BASAMENTO:

Se apoya sobre un robusto basamento o zócalo decorado con cuatro relieves, dos de cada uno de estos motivos: el escudo de los Morla (fundadores del monasterio y distintivo de la Cartuja jerezana) en los extremos, y el escudo antiguo de la Orden («de la religión»), con los símbolos de la Pasión, en el interior. Entre los blasones se sitúan tres relieves rectangulares que conforman un tríptico. El situado en el panel del medio es una flor abierta de múltiples capas de pétalos, rodeada de formas vegetales sinuosas y enmarcada por volutas que le otorgan sensación de movimiento y dinamismo. Los situados en los paneles laterales son simétricos y representan racimos de granadas (símbolo de la abundancia, cuyo fruto rojo se relaciona también con la Pasión) sostenidos por lazos y cintas de tela. Estos racimos se separan por hojas de acanto.


Cada uno de estos relieves se encuentra contenido dentro de cuarterones o marcos rectangulares rehundidos. Los diferentes niveles de profundidad generan un juego de sombras que contribuye a resaltarlos. El banco se remata con una línea de imposta que sostiene el primer cuerpo.

EL CUERPO INFERIOR


Sobre esta base se erigen pares de columnas corintias, de fuste acanalado en el tercio inferior y torso en los superiores. Para dotar a la fachada de mayor empaque y estabilidad, Fray Pedro del Piñar añadió en los extremos pilastrones acanalados, creando espacios verticales ornamentados con relieves de grutescos en entre estos y las columnas.


En la calle central destaca la portada del templo cobijada por un arco mayor con frontón circular, en cuyo tímpano se aloja una bellísima escultura de la Inmaculada Concepción.:

La portada de la iglesia se sitúa en un espacio rehundido en la fachada, de planta rectangular que cobija las puertas de gran altura y doble hoja. Estas son de caoba acasetonadas con remaches de bronce, sobre las cuales se sitúa un vano adintelado, desde el que se accede al templo.

A los lados de ese espacio se ubican dos hornacinas flanqueadas por pilastras cajeadas toscanas y rematadas con bóvedas de horno aveneradas. En ellas se sitúan, en el lado del Evangelio, la escultura de San Juan Bautista y, en el lado de la Epístola, la imagen de San Hugo de Lincoln, ambas apoyadas sobre ménsulas salientes muy decoradas.



En el banco hay sendos relieves de tarjas mixtilíneas con el interior liso y rodeadas de roleos. La decoración de relieves con motivos de roleos se hace muy profusa en el resto de la portada (enjutas de los arcos de las hornacinas, arquitrabes y friso), así como en el dintel de la portada y en el techo, donde la decoración es tan abundante que nos transmite ese horror vacui tan propio de estilos ornamentales recargados.

Sobre el arquitrabe de los lados laterales, se ubica el escudo distintivo de la Cartuja jerezana, y en el frente dos ángeles casi exentos de gran dinamismo sostienen el escudo de religión de la orden cartujana, que se ubica en el tímpano de de este frontón roto, escudo que está flanqueado por dos animales fantásticos alados y con cola.




Sobre los capiteles de las columnas se desarrolla el entablamento de cuatro bandas que lo diferencia del segundo cuerpo. Este sigue un trazado en zigzag —es decir, con entrantes y salientes—, una ruptura que evita la monotonía y aumenta el concepto teatral de la composición arquitectónica. En estas bandas se alternan los niveles lisos con los cubiertos con bajorrelieves de motivos vegetales y roleos. Se observan bandas de dentículos y frisos con motivos de cuadrados o «dados» que contrastan con la suavidad de las tallas orgánicas. Entre algunos de estos dentículos podemos observar unas piñas en recuerdo del arquitecto autor de la fachada; como ya sabemos, los cartujos son siempre anónimos en sus creaciones, las piñas quedan aquí presentes a modo de firma simbólica.


EL SEGUNDO CUERPO Y EL DESAFÍO GÓTICO


Este nivel presenta una estructura similar, pero de dimensiones reducidas, en este caso las columnas cuyo fuste tiene un grosor menor, y se decoran en el tercio inferior con relieves de ramos  vid y racimos de uva (en clara referencia eucarística).


El autor tuvo que solventar problemas dimensionales para adaptar la fachada a la altura del templo gótico preexistente. En la calle central se conserva un rosetón de tracería gótica de la antigua fachada que queda en el fondo de una balconada configurada para resaltarlo. Se utilizó una balaustrada que delimita ópticamente el espacio; el rosetón queda rodeado por un baquetón circular con decoración gótica y muestra en las enjutas unos relieves con motivos de roleos. La decoración exuberante de motivos vegetales (roleos, hojas de acanto y flores) cubre el techo y las paredes del espacio, en el que molduras rectas y escalonadas enmarcan los relieves.


Sobre las calles laterales hay sendas tarjas enmarcadas con volutas vegetales**. El** centro cuenta con un relieve antropomorfo (querubín) en la calle derecha y la inscripción «AÑO», y en la izquierda «1667» (fecha de la finalización de la portada). El segundo cuerpo se remata nuevamente con un entablamento escalonado con cornisas que avanzan y retroceden, y con un frontón curvo partido que lo enlaza con el ático.


Por otra parte, la diferencia de proporciones entre los elementos se resolvió rompiendo el frontón circular de este cuerpo, cuyos extremos sirven de enlace hacia el ático.

ÁTICO Y CORONAMIENTO




El conjunto culmina con un ático conformado por una hornacina abalconada, flanqueada por pilastras toscanas de fuste acanalado y rematada con un arco de medio punto, rodeada de relieves vegetales y que alberga la efigie de San Bruno. La hornacina queda recercada por una chambrana lisa de varias platabandas que sobresale de dos pares de pilastras rehundidas situadas a los lados con distintos niveles de profundidad, continuando el carácter dinámico de la fachada-retablo.

Arriba hay un sobreático rematado con un frontón circular que enmarca un altorrelieve del Padre Eterno. El remate final del edificio se corona con tres elegantes jarrones sobre el frontón; la transición entre la hornacina del santo y el sobreático se suaviza con sendas volutas de tracería calada.


Los jarrones situados sobre el coronamiento del segundo cuerpo sirven también para suavizar la transición al ático. En los extremos de los cuerpos se ubican pináculos en forma de copas con tapas rematadas en punta, decorados con motivos vegetales. Este elemento también aparece sobre los contrafuertes de la iglesia y del refectorio, uniendo los tramos de la tracería barroca ubicados sobre la fábrica tardogótica.

ICONOGRAFÍA Y SIMBOLISMO


La fachada funciona como un eje de simetría donde los elementos más relevantes se superponen verticalmente en la calle central, uniendo lo estético (el óculo o rosetón tardogótico) con lo devocional (Inmaculada, San Bruno y Dios Padre).

En las calles laterales, las hornacinas (cuatro en el primer cuerpo y dos en el segundo) albergan las estatuas de seis santos cartujos. Debido a la pérdida de sus atributos iconográficos, su identificación exacta es compleja hoy día. El enlace visual entre los distintos niveles se soluciona mediante "aletas" o "orejones" con forma de carnosas volutas, logrando una transición armónica en el alzado.

“DORÍFORO”, POLICLETO, GALERIA DE LOS UFIZZI, FLORENCIA.

  “DORÍFORO”, POLICLETO, GALERIA DE LOS UFIZZI, FLORENCIA. La Galería Uffizi, famosa por sus magníficas pinturas, era llamada en el pasado...