LA IGLESIA DE OGNISSANTI (III): Capilla Vespucci, obras de
Ghirlandaio y Botticelli. FLORENCIA
Las iglesias de Florencia, son verdaderos museos con gran cantidad de
obras escultóricas, pictóricas de los más importantes artistas, os dejo en esta
entrada el comentario de la Capilla Vespucci y de los frescos de Ghirlandaio y
Botticelli.
CAPILLA
VESPUCCI –
Construida en 1472, está situada en el segundo tramo del lado de la
epístola, aprovechando una de las hornacinas del muro se ha habilitado un
retablo de planta lineal, único cuerpo y ático, está flanqueado por columnas
sobre pedestal, de fuste liso y capitel corintio romano.
Sobre el capitel se apoya un trozo de entablamento que soporta un arco de
medio punto enmarcando la hornacina.
La mesa de altar se apoya sobre sendas columnas abalaustradas.
Hasta
1898, presidía la capilla un óleo sobre lienzo obra de Matero Rosselli, que
ocultaba los frescos que Ghirlandaio realizo entre 1474-1477 y que Vasari
comentaba de esta forma: «Sus primeras pinturas
(de Ghirlandaio) fueron en Ognissanti, la Capilla Vespucci, donde hay un Cristo
Muerto y algunos santos, y sobre un arco una Misericordia con el retrato de
Américo Vespucci, quien hizo el viaje a las Indias».
El tema de la Capilla resalta la
relación entre el comitente (la familia de Amerigo Vespucci, abuelo del
navegante) y la petición misericordiosa a la Santísima Virgen. La familia
Vespucci había fundado el Hospital de Santa María de la Humildad o de la
Misericordia, en 1382.
LLANTO SOBRE EL
CUERPO DE CRISTO:
En este fresco, en el paisaje se
representa la cruz, en este caso situada lejos del cuerpo inerte de Cristo,
elemento central de la composición y que aparece sustentado por su Madre
arrodillada, cuyo rostro apenado, mira el de Cristo. El Santo con hábito
oscuro, que mira fijamente al espectador y lo introduce así en la escena y
tiene en la mano una rama de palma (símbolo del martirio), que se oculta en la
figura de la Madre. Este fresco es obra de Doménico
Ghirlandaio con la ayuda de su hermano Davide.
FRESCO DE LA
VIRGEN DE LA MISERICORDIA:
En el tímpano circular, se representa a la Virgen cuya acción
misericordiosa es solicitada a por la familia, y que acoge y protege a la misma
con los brazos abiertos y bajo su amplio manto, sostenido por dos ángeles.
Es además
notable la relación con el observador (buscada a menudo por el autor y por
otros pintores) para inducirlo a detenerse y reflexionar: esto se ve en la
mirada del rostro de la figura situada a la de la Virgen de la Misericordia.
La petición de ayuda y protección divina era crucial para esta familia, que
solía viajar por todo el mundo.
Existe una retratistica incisiva
de los rostros (especialmente característica en las obras de Ghirlandaio, que
fue un hábil retratista). Todos los personajes que aparecen en el fresco, son
acabados retratos y por lo tanto identificables.
En la imagen se indica, mediante un número sobre los personajes representados, a
los miembros de la familia Vespucci, según lo indicado en la cartela situada
sobre la mesa del altar de la
capilla Vespucci en la iglesia de Ognissanti.
Desde
la izquierda, grupo masculino:
- 1. Anastagio: bisabuelo de Américo el
Navegante.
- 2. Stagio: padre de Américo el
Navegante, junto con sus hermanos.
- 3. San Antonino: Obispo.
- 4. Giorgio Antonio: Canónigo
de la Catedral (Duomo).
- 5. Américo el Viejo: abuelo
del Navegante (representado arrodillado y de espaldas).
- 6. Antonio di Stagio: hermano
de Américo el Navegante.
Desde
la derecha, grupo femenino:
- 7. Caterina: esposa de Anastagio.
- 8. Caterina: hija de Stagio y hermana de
Américo el Navegante.
- 9. Lisabetta: esposa de Stagio y madre de
Américo el Navegante (esto es lo que indica la cartela del templo, sin
embargo, la historiografía tradicional, indica que esta mujer joven, que
se ve con claridad, y que muestra un rostro sereno, con el cabello recogido en trenzas y la
frente amplia rapada hacia atrás, según la moda florentina de la época,
representa a Simonetta Vespucci, la musa de Sandro Botticelli.
- 10. Verdiana: hermana de Stagio.
- 11. Manna: esposa de Américo el Viejo
(representada arrodillada y de espaldas).
- 12. Bernardo: hermano de Américo.
Los
angelitos:
- 13. Américo el Navegante.
- 14. Girolamo: hermano de Américo.
SAN AGUSTÍN EN
SU ESTUDIO
Esta obra fue encargada, en 1480,
por la familia Vespucci (véase el escudo, quizás añadido más tarde, en la parte
superior para aumentar con las obras de arte de Giotto, Ghirlandaio, etc.) la
petición de intercesión para la Vida Eterna.
En este caso, Botticelli
"Filipepi" eligió a San Agustín en el momento en que es interrumpido
durante la escritura (se ve por el tintero aún en su mano) por una visión
"sueño".
El objetivo es invitar al
observador a una pausa, a una reflexión, por tanto, a la meditación hacia ese
"sueño", aunque esté velado por la melancolía. El sentimiento
religioso asoma a menudo en las obras del artista, que en este caso puede
derivar de la superación de sus certezas filosóficas hacia la
"Verdad".
San Agustín, obispo de Hipona, es
representado como el típico humanista de la época, mientras es alcanzado por
una iluminación divina en el interior de su propio estudio, repleto de libros
preciosos y otros objetos de estudio, como un calendario solar y una esfera
armilar. Se ha puesto gran cuidado en la descripción de los detalles, como las
joyas que decoran la mitra apoyada junto a la mesa de estudio, en la que los
relieves individuales de las perlas y piedras preciosas derivan del ejemplo del
realismo de los pintores flamencos, renovado en aquellos años precisamente por
la llegada del Tríptico Portinari de Hugo van der Goes a Florencia.
Particular es el libro abierto
sobre la cabeza del santo con ilustraciones de geometría: las palabras escritas
son en realidad garabatos, excepto una línea, marcada en el borde izquierdo por
una cruz, donde se puede leer: "¿Dónde está Fray Martino? Se ha escapado.
¿Y a dónde ha ido? Está fuera de la Puerta al Prato". Se trata
probablemente de una broma mencionando las escapadas de un fraile al que
Botticelli tenía cariño, a pesar de haberlo asistido mientras trabajaba en la
iglesia, lo que da una imagen inédita y espiritual del artista, a menudo
descrito como de carácter melancólico y grave.
SAN JERÓNIMO
Esta pintura, obra de Ghirlandaio en 1480, siempre
ha estado situada frente a la que representa a San Agustín de Botticelli,
aunque en una posición diferente a la actual. Estos frescos estaban situados a ambos lados
de la entrada del coro y la entrada al coro estaba reservada exclusivamente a
los sacerdotes.
Los frailes franciscanos trasladaron estas obras
maestras colocándolas donde se encuentran hoy en día. Esto, en cierta forma, resulta paradójico: si Sandro Botticelli pidió ser enterrado a los pies de la
tumba donde reposaban los restos de su musa, Simonetta, su fresco —la única obra suya que se conserva en la iglesia de Ognissanti— se sitúa también al lado del fresco donde ella está
representada.
Las obras representan, en pareja
(en pendant), a los dos Padres y Doctores de la Iglesia en su estudio de
teólogos y escritores. Muchas son las analogías (es posible que entre los dos autores
existiera una suerte de competición), pero el mensaje dirigido a quien observa
resulta diferente.
Ghirlandaio representa a San
Jerónimo en su pequeño estudio (studiolo), inmerso en sus tranquilas
reflexiones. Con la mirada dirigida hacia el observador, el Santo nos interpela
sobre la necesidad de detenerse y reflexionar, recordándonos el lugar sagrado
en el que nos encontramos. El estudio, donde muchos objetos están descritos
detalladamente, representa un ambiente que invita a la concentración, al orden
y al rigor en el estudio. El verde relajante de los finos tapices sirve de
fondo.
San Jerónimo representa una luz
que ilumina la oscuridad de la tierra, como resulta de la inscripción colocada
por Ghirlandaio en el friso del fresco (en italiano: "ilumínanos, oh luz
radiante, sin la cual toda la tierra está a oscuras"). De hecho, él es el
Santo que tradujo por primera vez la Biblia al latín, y la Palabra de Dios es
luz para el mundo.