CARTUJA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN DE GRANADA. GUÍA DE VISITA:
Visité por primera vez la Cartuja granadina a
mediados de los años 80, con un grupo de alumnos de bachillerato, en un viaje
de estudios, cuando comenzaba mi labor docente. Cuatro décadas más tarde, ya
jubilado, aproveché una visita a Granada para volver sobre esos pasos. Mi
visión del monasterio fue totalmente distinta: me encontré con un lugar cuidado
y puesto en valor, pensado para ser disfrutado con pausa. Subí al monasterio en
taxi y el taxista, un verdadero cicerone, nada más decirle el destino, exclamó:
“¡El gran olvidado de Granada!”. Y es que sigue estando un poco fuera de la
ruta habitual de los visitantes.
A través de esta breve guía puedes recorrer el
monasterio paso a paso, descubriendo su arquitectura, sus joyas de arte barroco
y las historias de vida en contemplación de los monjes cartujos.
COMPÁS
Y FACHADA DE LA IGLESIA
La Orden de la Cartuja nace en el siglo XI en el macizo francés de La Chartreuse, fundada por San Bruno para aunar la soledad y la contemplación en comunidad. En 1514 llegaron los primeros monjes a Granada desde El Paular. Don Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, patrocinó su asentamiento en la loma de Ainadamar, pero el acoso e inseguridad en la zona obligaron a trasladar la obra a su emplazamiento definitivo a los pies del cerro.
Al situarte frente al templo,
observarás una
doble escalera de mármol de Sierra Elvira del siglo XVII, proyectada por
Cristóbal de Vilches, dejando a sus pies
el mejor ejemplo de empedrado granadino del XVII, en el centro de su parte
superior hay una portada neoclásica de mármol gris con grandes columnas jónicas
proyectada en 1794 por Joaquín Hermoso. Presidiendo la fachada se
encuentra la escultura en mármol blanco de San Bruno, obra de su hermano Pedro
Hermoso.
EL
CLAUSTRILLO Y SUS CAPILLAS
Al atravesar la portería, accedes al Claustrillo (siglo XVII), articulado con arquerías toscanas en piedra de Sierra Elvira, en torno al cual se organizaba la vida comunitaria.
Capillas en el Claustrillo: En el patio se abren cuatro pequeñas capillas que servían para que los monjes oficiaran la Eucaristía de forma individual, dedicadas a Santa Ana, San José, San Ildefonso, Santa María Magdalena, todas estuvieron decoradas con lienzos de Sánchez Cotán, esculturas y piezas de artesanía y mobiliario en taracea granadina.
EL
REFECTORIO
En esta sala los monjes solo se reunían los domingos y días festivos y el día en el que un monje fallecía, para comer en estricto silencio. Construido entre 1531 y 1550, presenta una cubierta de crucería gótica, banco corrido de mampostería y un púlpito (este carece de decoración escultórica) desde el que se leían las Sagradas Escrituras.
En sus paredese encontraras obras de Fray Juan Sánchez Cotán,
(monje lego, que sobresale especialmente en la elaboración de bodegones):
- La Santa Cena (Cabecera): Diseñada
en perspectiva para dar la sensación de continuidad con la propia
estancia (el suelo y ventanas del cuadro simulan los del refectorio).
Representa la dieta cartujana de pescado, pan, queso y fruta, con
célebres detalles cotidianos como la disputa entre un perro y un gato,
por la espina de un pez.
- Cruz en Trampantojo: Pintada
sobre el cuadro principal con un hiperrealista efecto de relieve.
- Serie de los Orígenes de la Orden: Destacan
La resurrección de Diócares (con un célebre autorretrato del pintor
mirando al espectador), El sueño de San Hugo y San Hugo
recibiendo a San Bruno y sus discípulos.
- Serie de los Mártires Cartujos de Inglaterra: Escenas
sobre los monjes juzgados bajo el reinado de Enrique VIII y su martirio,
por no aceptar el anglicanismo.
- Obras adicionales: Cuadros
sobre los mártires cartujos de Colonia, cuando
en 1573 los herejes entraron en el monasterio y masacraron a los
religiosos y escenas de la Pasión (El Calvario, Ecce
Homo y Jesús camino del Calvario).
SALA
DE PROFUNDIS
Se trata de una estancia
adyacente que servía de antesala al refectorio para la oración de los monjes, previa
a la comida.
- El falso Retablo de Sánchez Cotán: Retablo clasicista en grisalla pintado con la técnica del trampantojo, con una perspectiva e iluminación que simulan una estructura tridimensional real.
- Alberga el lienzo de San Pedro y San Pablo (de Sánchez Cotán)
y pinturas con escenas de los inicios de la cartuja (aparición de San
Pedro y comienzo de las obras).
SALA
CAPITULAR DE LEGOS
Era un espacio de reunión para los hermanos legos. Labrada entre 1517 y 1519 por Fray Alonso de Ledesma, es la estancia más antigua del monasterio, de estilo gótico, con bóveda de crucería sobre haces de columnillas. Se accede a ella, por una portada con arco carpanel cubierto por un arco conopial.
En sus paredes puedes observar pinturas de Vicente Carducho:
Ciclo narrativo dedicado a la orden, con títulos como San Bruno rechazando
la mitra de Regia Calabria, El éxtasis de San Hugo, La visión del
Papa Víctor III y los enfermos bebiendo de la fuente de la tumba de San
Bruno.
PORTADA
DEL CLAUSTRO GRANDE
Entre los dos capítulos se sitúa
una monumental portada adintelada del siglo XVI, enmarcada por pilastras con
severo capitel compuesto, en el dintel entre volutas un medallón con relieves
de símbolos pasionarios. Daba paso al antiguo Claustro Grande
(desaparecido tras las desamortizaciones del siglo XIX), un gran patio de 53
metros de lado con 76 arcos que albergaba las 26 celdas de doble planta, las
huertas privadas de cada monje en cada celda y el jardín cementerio de los
monjes; además de la casa del prior.
SALA
CAPITULAR DE MONJES
Lugar de reunión de los padres o monjes sacerdotes. Fue edificada entre 1565 y 1567, muestra la transición estilística del gótico al Renacimiento (bóveda de crucería en el primer tramo y bóveda de cañón con casetones en el fondo). En su interior hay esculturas y pinturas destacadas:
- San Bruno (José de Mora): Talla
magistral e inmaterial de enorme fuerza mística.
- Eccehomo (Hermanos García): Talla barroca en barro policromado de intenso dramatismo.
- Virgen del Rosario (José Risueño): Delicada
escultura en madera.
- Lienzos de Vicente Carducho: Cuadros
sobre apariciones mariana y episodios de martirios cartujos.
LA
IGLESIA
El campanario, en la cabecera de la
iglesia, es airoso y sencillo, es de planta cuadrada. Su último cuerpo de
campanas se abre con vanos de medio punto y se remata con cúpula sobre tambor.
Fue edificada desde mediados del
siglo XVI y concluida en 1662 por Cristóbal de Vílches, presenta una
nave dividida en tres tramos: fieles, coro de legos y coro de monjes, además
del presbiterio.
La sillería de madera de ambos
coros tiene la misma estructura, con paños de yesería coronando cada sitial y
un dosel corrido que se remata con una formidable crestería.
La separación entre coros destaca por una monumental puerta de cristales y rica taracea realizada en maderas nobles, carey, marfil y plata por el hermano lego Fray Manuel Vázquez, coronada por un Nazareno de Alonso de Mena. A los lados del cancel sendos retablos laterales con El Bautismo de Cristo y La Huida a Egipto de Sánchez Cotán.
Los muros
están cubiertos con profusas yeserías barrocas con formas de de hojarasca,
guirnaldas, ángeles, motivos florales o geométricos y, sobre todo, hornacinas
con santos, todo del mismo material, que en el caso del presbiterio se cubre
con una rica policromía.
Además de pinturas con el ciclo
sobre la vida de la Virgen y lienzos del presbiterio (La Visitación, La
Adoración de los Reyes, La Adoración de los Pastores y Nuestra
Señora del Rosario) de Pedro Atanasio Bocanegra y escenas de la
Pasión en el ábside de Sánchez Cotán.
El Altar Mayor, está presidido por un baldaquino o templete dorado de 1710 proyectado por Francisco Hurtado Izquierdo, que cobija la escultura titular de La Asunción realizada por José de Mora, su trasera acristalada, permite visualizar el ….
SANCTA
SANCTORUM (SAGRARIO)
Ubicado tras el Altar Mayor y concebido por Francisco Hurtado Izquierdo entre 1704 y 1720, constituye una de las cumbres del barroco español.
Es un espacio cuadrado
con cúpula donde se fusionan mármoles de colores, dorados, espejos y luz
natural en un complejo programa iconográfico dedicado a la Eucaristía.
El programa escultórico es de una
calidad y variedad extraordinarias,
En el centro, el tabernáculo de
mármol se alza como una custodia de piedra que nos invita a alzar la mirada,
agitando sus formas para que el movimiento ascendente sea constante. Las cuatro
esquinas del tabernáculo acogen cuatro alegorías que representan virtudes de la
vida cartujana, obra de José Risueño, que se contemplan con las seis que
descansan sobre los óculos. Entre las cuatro esquinas, entre preciosas
columnas, se llega al cenit de la teatralidad: unos ángeles descorren amplios
cortinajes, surgiendo de ellos las cuatro esculturas de mayor tamaño del Sanctasanctorum:
San Bruno y San José de José de Mora. San Juan Bautista de José
Risueño. La Magdalena de Duque Cornejo.
Los frescos de la cúpula están pintados por Antonio Palomino, representando la Jerusalén celestial, a San Bruno sosteniendo el globo terráqueo y pasajes del Antiguo Testamento.
Hay dos pequeñas capillas
laterales, construidas entre 1713 y 1720, dedicadas a la Inmaculada y a María
Magdalena, obras de Duque Cornejo, ubicadas
en retablos barrocos, desde las que se permite la contemplación del Sagrario a
través de óculos acristalados, sin perturbar el silencio y la paz de la celda
del Santísimo, surgen como una solución estructural como refuerzo de los muros
laterales del primitivo sagrario.
LA
SACRISTÍA
Es el punto final del recorrido, iniciado en 1732 bajo proyectos atribuibles a Hurtado Izquierdo y continuado por José de Bada, Luis de Arévalo y Cabello, considerada la sacristía más bella del mundo.
Su planta es de nave única con crucero elíptico. Sorprende por el vivo contraste de sus luminosas y complejas yeserías blancas de diseño geométrico sobre un zócalo de jaspes oscuros de Lanjarón.
Su
mobiliario, no es un añadido, todo lo contrario, son magníficas
cajoneras y alacenas de taracea trabajadas durante tres décadas por el lego Fray
Manuel Vázquez, que mezcla ébano, palo santo,
concha, marfil y plata.
El retablo frontal de mármoles polícromos presididos por las imágenes de San Bruno de José de Mora, inspirado en el que Manuel Pereira talló para la hospedería de la cartuja del Paular y La Inmaculada.
Las pinturas se deben en su gran mayoría al lego Fray Francisco de Morales, discípulo de Palomino. La decoración se completa con dos cobres de Bocanegra: El Cristo de la expiración y La Inmaculada, con soberbios marcos de Luis Cabello. Los frescos de la bóveda se deben al pintor Tomás Ferrer en 1753 y representan a distintos santos y escenas relacionadas con la Orden Cartuja.
Al salir del monasterio, no pude resistirme y compré una guía del mismo, escrita por Ceferino Navarro Navarrete y publicada en 2022. Titulada La Cartuja de Granada. Arte, contemplación y silencio, esta obra aborda de manera integral el conjunto arquitectónico y artístico del Real Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción (La Cartuja de Granada). Es muy aconsejable, ya que trasciende el plano de la mera descripción y del análisis de su programa artístico, elevándolo por encima de la manifestación estética para convertirse en un elemento de comprensión hacia la trascendencia y la contemplación
Os dejo la reseña del libro:
- Título: La
Cartuja de Granada. Arte, contemplación y silencio
- Editorial: Editorial
Nuevo Inicio S.L.U.
- Año de
publicación: 2022
- Lugar de
publicación: Granada, España
- Identificadores: ISBN
978-84-124703-7-6 | Depósito legal: GR 884-2022
- Colaboradores
destacados: Fran Díaz (Fotografía), BOQ Arquitectos (Planimetría), Armando
Bernabéu Granado (Diseño y croquis), Olga Tabatadze (Revisión).
Navarro Navarrete, C.
(2022). La Cartuja de
Granada. Arte, contemplación y silencio. Editorial Nuevo Inicio.
La información de los textos, en gran parte está tomada de la audioguía de la visita a la Cartuja de la Asunción.
























