SAN ANTONIO ABAD, FRANCISCO DE ZURBARÁN, SALAS CONTINI BONACCOSI, GALERIA DE LOS UFIZZI, FLORENCIA
Francisco
de Zurbarán, pinto este óleo sobre lienzo (de 162 x 120 cm), entre 1636-1640,
para la iglesia conventual de San José, de la orden de la Merced Descalza de
Sevilla
Hasta 1925 obra estuvo en Francia, en la colección Perdeux, pasando a la colección Contini Bonaccossi, una de las colecciones de arte más importantes del S.XX y que fue donada por el conde Alejandro Contini Bonacossi, al estado italiano, gran parte de ella se encuentra integrada actualmente en los Ufizzi.
Esta
obra, excepcional, representa a San Antonio Abad (251-356) santo eremita que se
retiró al desierto de la región de Tebaida en
Egipto,
patrono de los animales) acompañado por el cerdo negro (que
simboliza al demonio tentador), con el hábito de los Hospitalarios de San Juan
de Dios. El hábito banco, con multiplicidad
de tonos, que permiten representar el drapeado y lograr la sensación del
volumen, sobre él una capa de tonos marrones.
Representado
como un anciano con larga barba y cabello blancos. Sostiene un sencillo bastón
de madera, y su mano izquierda está extendida en un gesto que podría
interpretarse como una bendición o una súplica.
El
fondo es tenue, mostrando una sugerencia de paisaje con un árbol a la izquierda
y un cielo brumoso, en el que la luz parece brotar del propio santo. El tono
general les sombrío y contemplativo.
El
punto de vista bajo realza la imponencia de la figura que, con su mirada
intensa dirigida hacia lo alto, representa una imagen de potente
espiritualidad.
Profundamente
religioso, Zurbarán fue el intérprete más sensible de la religiosidad ascética
de la Contrarreforma de la Iglesia española del siglo XVII (Seicento).
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