miércoles, 11 de marzo de 2026

VISITA A LA CASA PALACIO DE LA CONDESA DE LEBRIJA, SEVILLA (RECUERDOS Y RESEÑA)

RECUERDOS Y RESEÑA DE LA VISITA A LA CASA PALACIO DE LA CONDESA DE LEBRIJA

En Sevilla, se pueden visitar, varias casas palacios, propiedad de familias nobiliarias, que atesoran en su interior multitud y diversidad de obras artísticas.

Es el caso de la Casa Palacio de la Condesa de Lebrija, situada en la calle Cuna, en pleno centro de la ciudad, para mí era totalmente desconocida, y cuando hace unas semanas pude visitarla, quede sorprendido, no se trataba de una casa palacio al uso, con los aposentos privados familiares abiertos al público, en realidad, su propietaria Doña Regla Manjón y Mergelina, Condesa de Lebrija, hizo de su palacio un verdadero museo y su sobrina y su legado histórico y cultural ha sido recientemente revitalizado por su sobrina-bisnieta, Doña Isabel de León Borrero, Marquesa de Méritos, heredera de las dotes de mecenas de su antecesora ha desarrollado este espacio museográfico ha sido ideado para perpetuar en el palacio el espíritu artístico de la Condesa de Lebrija.

Este edificio, cuya estructura original data del siglo XVI, fue remodelado a principios del XX (1901-1914) por la Condesa de Lebrija, la distribución de las dependencias de la planta baja, se replanteó con la finalidad de pavimentar sus suelos y recubrir sus muros con mosaicos romanos de la antigua ciudad de Itálica


Ya en el zaguán del palacio, se puede observar la mezcla de estilos: desde el mudéjar hasta el renacentista, que sirven de antesala a la colección arqueológica.

EL PATIO PRINCIPAL:


En el patio principal, se pavimenta con el mosaico del siglo II d.C., trasladado al palacio en 1914, desde Itálica, con 25 medallones enlazados entre sí, mediante un cordón, en el medallón central se representa un joven ciclope, que en la mano derecha soporta un caramillo, en otros medallones, se  decoran con escenas de los amores de Júpiter y el ciclo de las estaciones, representadas mediante bustos de mujeres y distinguibles mediante sus coronas, los medallones pequeños contienen en su interior una flor o una estrella. Está realizado con la técnica de opus tessellatum, utilizando teselas de mármol y piedras de colores naturales que permiten un nivel de detalle casi pictórico en las expresiones de los rostros.




En las cuatro crujías del patio, podrán ver bustos de filósofos y deidades romanas, los muros se cubren aplacados con azulejos de Triana del siglo XVI, y los arcos polilobulados, se sustentan sobre marmóreas columnas toscanas, con algún capitel corintio trepanado, los muros de trasdós de los arcos y los pilares, se cubren con yeserías neomudéjar, copiando modelos nazaríes,



Hay que alzar la vista, y fijarse en las arquerías y los azulejos de Triana del siglo XVI que decoran los muros, creando un contraste perfecto entre el mundo romano y la estética sevillana tradicional. En los espacios de los muros que dejan los vanos, rodeando el patio se han colocado vitrinas con piezas de origen árabe, y esculturas, sobre capiteles.

SALAS SOBRE LA CONDESA DE LEBRIJA: ARQUEÓLOGA, ARTISTA Y MECENAS

Frente al hueco de la escalera, en tres salas, se hace un recorrido evocando la personalidad de Dª Regla, que se consideraba así misma, como una apasionada de la arqueología y, de hecho, el objeto de sus desvelos fue la ciudad romana de Itálica (Santiponce, Sevilla). Los hallazgos arqueológicos espléndidos que forman el núcleo de la Colección Lebrija, proceden de Itálica, donde llegó a emprender alguna excavación arqueológica. En este primer espacio se exhiben varias piezas escultóricas, cuya calidad artística es apreciable, a pesar del deterioro y de las consecuencias de alguna reelaboración. Atraídos por el interés de la colección, acudieron a visitarla historiadores del arte como Manuel Gómez Moreno y arqueólogos como Frederick Poulsen.


Como artista se la evoca en el segundo espacio. Lo preside su retrato vestida a la egipcia y, a ambos lados, se ven cuadros pintados por ella misma, uno de los cuales representa su estudio. En él vibra la personalidad de la autora pues, aunque la mezcla de objetos artísticos quiere aparentar un desorden de corte bohemio, no oculta la organización propia de un sentido estético sensible al refinamiento y a la armonía, que la caracterizaban.

Doña Regla en persona. Eso es lo que el tercer espacio depara al visitante. El retrato del gran pintor Joaquín Sorolla nos la muestra como probablemente ella quería ser vista y el pintor comprendió. La personalidad de la artista, de la coleccionista, de la amante de las antigüedades arqueológicas, está maravillosamente captada y representada por los apuntes y bocetos que llenan las paredes del fondo y por la cerámica romana que sostiene en las manos. De todas esas facetas hay pruebas en exquisitas vitrinas, como también las hay de las actividades benéficas y de las obras sociales que nunca dejó de realizar. La atmósfera del cuadro, reposada y serena, sugiere la intimidad de su estudio, de la que emerge satisfecha la mecenas, la académica, la entusiasta de la arqueología, la poetisa, que hizo de su palacio un museo, del que dejó una preciosa descripción literaria, precisamente ilustrada.

SALÓN DE LAS COLUMNAS


Es la sala de mayores dimensiones del conjunto de estancias. Destacan dos columnas romanas, una de mármol color verde y la otra de una gran variedad de colores; sobre una de ellas está un hermoso capitel blanco de la misma procedencia.

El suelo está recubierto por un mosaico que originalmente estaba instalado en el salón central y tiene un tapiz continuo de esvásticas enmarcadas en círculos, en cuyo centro se ve un cuadro formado por corazones y puntas labradas en piedras rojas y verdes; este pavimento está rodeado de una franja de grandes teselas de cerámica que forman una «U» alrededor del tema geométrico; la disposición corresponde a un triclinio o comedor con las tres zonas reservadas a los divanes o clines de los comensales.

Adosados en las paredes de este salón se han colocado fragmentos de mosaicos procedentes todos del mismo lugar, pero desgraciadamente en su lugar de procedencia se encontraban extraordinariamente destrozados. Debió este pavimento contener cinco medallones, de los cuales solo subsisten dos, incompletos uno y el otro en perfecta conservación. Enmarcado y de mayor tamaño es el que representa a Baco, cabalgando sobre una pantera.

Destaca uno compuesto por figuras de peces de varias formas y brillantes colores, que se extrajo completo en una sola pieza; en el círculo central debía estar la taza de la fuente y el surtidor del agua que cubriría la superficie y produciría una animación en los peces de fondo. La variedad y el naturalismo de las especies representadas corresponden al gusto helenístico, en el que se hicieron famosos estos pavimentos. Por su estilo y los datos de su descubrimiento, este mosaico debe fechar en el siglo I d. C., y es el más antiguo de los conocidos hasta la fecha.

El techo está decorado con yeserías clasicistas.

SALA DE GANÍMEDES

Esta sala recibe su nombre por el mosaico central que conforma su pavimento, formado por cuatro medias circunferencias en las que se dibujan, un tigre, un león y una pantera, en otra de ellas, una palabra (salve) que se debe a una reconfiguración a causa de la figura perdida con un arado, y en el centro se representa la escena principal que da nombre al mosaico, que representa el mito de Ganímedes, el joven troyano de gran belleza que fue raptado por Zeus en forma de águila para convertirlo en el copero de los dioses; la composición la completa un perro asustado, que observa la escena,  La calidad de las teselas y la conservación del color demuestran el refinamiento de la villa romana de la que proceden.

EL JARDÍN Y LOS ÁREAS DE SERVICIO


Al pasar a esta zona, se percibe el ambiente más íntimo del palacio. Aquí se guardan piezas de menor tamaño pero de gran valor histórico, incluyendo restos de columnas, estelas funerarias y elementos arquitectónicos que la Condesa fue adquiriendo para salvarlos de la destrucción.



SALA DE DIONISOS


Presidiendo esta estancia, que anteriormente fue un patio, se encuentra el torso desnudo de Dionisos, procedente de las excavaciones de Itálica, en el pavimento un mosaico con un gran rombo central y cuatro cuadrados en las esquinas, combinando en teselas en color rojo y negro, fragmentos de mosaicos en las paredes con formas de estrella. Vitrinas ocupan todas las paredes exponiendo barros saguntinos, instrumentos de música, objetos de marfil y vidrio y, lámparas de aceite dede varias épocas.

SALA OCHAVADA

La Sala Ochavada fue reconstruida para adaptarse a las dimensiones y formas originales del mosaico que hay en su interior. Se trata del primer mosaico que adquirió doña Regla de Itálica, de ahí el protagonismo que tiene incluso dentro del diseño arquitectónico de la propia casa.

Su ornamentación se compone de una franja más externa decorada con elementos geométricos. Continúa luego otra franja más amplia en la que se repiten los dibujos de una jarra de la que nace una palma o flor. De la jarra brotan también dos vástagos que forman unas volutas que se entrelazan en dos direcciones. En el centro, la taza de la fuente se cubre de rombos verdes, negros y blancos.

En el mosaico del suelo de la siguiente sala está la representación de Medusa, famosa por convertir en piedra a quien la mirase. Perseo, puliendo su escudo y usándolo como espejo, pudo finalmente decapitarla. Se repiten en esta pieza los marcos de cordón y la composición geométrica. Las teselas son combinadas en el color rojo y negro en forma de flores.

ESCALERA PRINCIPAL



Antes de subir a la planta noble (vivienda de invierno), admiren la majestuosa escalera de mármol, mandada construir por la condesa, para sustituir a la original, y que es plenamente andaluza, Los techos de madera tallada (alfarjes) procede del antiguo palacio de los duques de Osuna y Arcos, azulejos procedentes del antiguo convento desamortizado de San Agustín de Sevilla, que fueron sometidos a un profuso proceso de reconstrucción y recolocación, para ser ubicados en este espacio.



SALA DE ANTONIO SUSILLO:

En una de las salas de la planta baja, se encuentra la colección de piezas de Antonio Susillo, escultor sevillano del siglo XIX que, aunque comenzó tarde su tarea escultórica, consiguió la protección del príncipe ruso Romualdo Giedroyc, lo que le permitió viajar por Europa. De regreso en Sevilla, el artista se hizo cargo de destacados monumentos y estatuas para la ciudad. Se especializó en el trabajo en barro, con composiciones de gran fuerza expresiva por el movimiento. Su obra se puede identificar como naturalista con tendencia modernista, influido por ciudades como Roma, en la que realizó diversos trabajos.

En Sevilla realizó importantes monumentos públicos como el de Velázquez en la Plaza del Duque de la Victoria, o las doce estatuas del Palacio de San Telmo, conservándose en esta sala algunos de los bocetos. En las vitrinas se conservan algunas de sus piezas de barro, entre las que destacan algunos bocetos como la representación, entre otros de “Juan Martínez Montañés”, “La primera contienda” o “La aparición del Niño Jesús a San Antonio de Padua”.

NOTA SOBRE LA PLANTA ALTA: El acceso a la planta alta (donde vivió la familia hasta hace pocos años) se realiza mediante visita guiada y sus contenidos se centran más en la vida cotidiana de la Condesa, sus cuadros de la escuela de Murillo y su colección de artes decorativas, especialmente interesante es el oratorio privado y la colección de  bargueños, lamentablemente no está permitido realizar fotografías.



VISITA A LA CASA PALACIO DE LA CONDESA DE LEBRIJA, SEVILLA (RECUERDOS Y RESEÑA)

RECUERDOS Y RESEÑA DE LA VISITA A LA CASA PALACIO DE LA CONDESA DE LEBRIJA En Sevilla, se pueden visitar, varias casas palacios, propiedad...